Cocido madrileño XXXIX: Matuca 1827

Volvemos a las andadas con nuestra ruta particular de uno de los platos que más nos gustan y que más alegrías nos ha dado en este blog. En esta ocasión, nos acercamos al pleno centro de Madrid, concretamente a Matuca 1827. Un sitio con solera que mantiene la especialización en el plato estrella de la Villa y Corte.

El local se encuentra donde se ubicaba la Taberna La Cruzada y conserva, además del año de apertura, ese aire castizo que tanto nos gusta, con una barra que invita al vermú, a la caña y a la charla. Pero lo que realmente nos interesaba era ver si su cocido seguía estando a la altura de las expectativas.


Servido en dos vuelvos, el ritual empieza con la sopa servida en barro. Un detalle que siempre suma puntos en presentación. En cuanto a cantidad, digamos que es la justa para no quedarse con hambre pero sin alardes: da para un plato y medio aproximadamente, permitiéndote ese "repite" que tanto se agradece. De sabor la encontramos intensa, quizás un pelín pasada de sal para mi gusto y con poca grasa, aunque me dejó un ligero regusto a "polvos" que le quitaba ese punto de autenticidad absoluta del puchero de la abuela.

Tras la sopa, llegó el segundo vuelco. Aquí los protagonistas son unos garbanzos gordos, muy bien preparados, en su punto justo de cocción y sin una sola dureza. En el apartado de las carnes encontramos de todo: un buen morcillo, morcilla, dos tipos de tocino (para los amantes del colesterol del bueno), jamón, gallina y una buena ración de tuétano. ¿Lo peor? El chorizo, que estaba pelín seco y desentonaba con el resto del conjunto.

En cuanto a las verduras, la propuesta es algo austera: patata, un poco de zanahoria y algo de puerro. Se echa de menos quizás un poco de repollo para refrescar el paladar entre tanto embutido.

Un punto muy a favor para los que vamos con la familia a cuestas es la flexibilidad. Al ir con los dos peques, nos permitieron pedir cocido para tres adultos y añadir una sopa extra por 6 euros. Un detalle que se agradece ya que casi siempre una ración de cocido es una barbaridad para un niño y, además, que hace que la cuenta no se dispare innecesariamente.

El precio de la ración es de 24 euros, un coste muy razonable para lo que se mueve hoy en día por el centro de Madrid.

Estamos ante un cocido bastante aceptable. No es el mejor que hemos probado (ese puesto sigue estando muy caro), pero cumple con dignidad. Las raciones no son exageradas, incluso podrían parecer algo cortas para los más tragones, lo que lo sitúa directamente en la zona media de nuestra clasificación.

Mención especial para el servicio que es muy amable y facilitadores en todo momento. Solo por eso, ya merece la pena la visita si estás por la zona de Ópera y te apetece un plato de cuchara sin que te atraquen en la cuenta.

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