domingo, 26 de noviembre de 2023

Cocido XXXIV: El reloj de Harry y Sally

Lo malo: 

- Turnos: El local tiene dos turnos los fines de semana. Es de como en La Bola, esperas en la calle a que termine el turno anterior, se van todos, limpian y otra tanda. Si lo de los dos turnos no es de nuestro agrado este formato es aún peor. Además si el turno empieza tarde va todo a mucha caña, como te despistes puede que la comida dure apenas una hora.

- Relación calidad/precio: El menú del cocido básico es de 26€. Esto no tiene porque ser excesivo, visto a como cotiza el garbanzo últimamente estaríamos en la media actual. El problema es que no lo vale. El material no es de calidad y no justifica esa pastuki.

Lo bueno:

- La sopa.  Desgrasada y con mucho sabor. Lo mejor del menú.

- El servicio. Es cercano y está bastante pendiente. Muy agradables

El resumen:

El local es pequeño, de mesas algo incómodas por tamaño y ecléctico en decoración, pero acogedor. Tiene un carta corta, con pocos platos muy en la moda actual: ensaladilla, alcachofas, tomate rosa, pluma y dos opciones de menú de cocido. El corto (26€) con un entrante de hummus cítrico y cocido en dos vuelcos. El completo (38€) que incluye además una gilda de piparra encurtida y tomate seco, una botella de vino de Madrid por cada dos menús y el postre que es flan de huevo.

La sopa viene servida en puchero, en una cantidad suficiente para poder repetir. De sabor intenso pero desgrasada, algo sabrosa pero con buen toque. Sin duda lo mejor del menú.



El segundo vuelco viene envuelto en las hojas de repollo hervidas. Nos esperábamos algo espectacular pero nos produjo cierta decepción ver un batiburrillo de garbanzos gordos, algo pasados y aplastados con la carne y la verdura, todo dentro. La intensidad de la sopa presagiaba un garbanzo de sabor potente que no estaba por ningún lado. Al contrario, el conjunto era más bien soso y pastoso. Las carnes, unos trozos pequeños, la mayoría gelatinosos y el tocino escaso y flojo. Chorizo y morcilla sin destacar.



Lo que si destacaba era la cantidad. Cada preparación de repollo se suponía que era para 2 personas pero a nosotros nos dio para 3 adultos y dos niños. Lo que sobra te lo puedes llevar pero, aunque parece muy guay eso del cocido hasta reventar, yo prefiero menos cantidad y que te cobren menos. 

La carta de vinos es muy amplia, con etiquetas de muchas zonas y países. Nos decantamos por un vino de Madrid que no estaba mal. El agua son jarras gratis, bien!! a pesar de existir una ley que lo recomienda, casi ningún negocio te la pone. El pan, tostado en rebanadas, tiene también un buen precio (2€ la ración). Y sin pedir postre, solo un par de cafés, nos llevó a la comida a 130€. El PAX, visto lo visto se te puede ir fácilmente a los 40€. Excesivo.

La sopa salva al local de no ir a los últimos puesto de nuestra lista... pero casi. Ranking de mejores cocidos de Madrid.

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