Las Landas: naturaleza y gastronomía en Francia

Las Landas es una provincia francesa situada al suroeste del país. Su ubicación, junto al Atlántico y bordeado por extensos bosques, hacen de ella el lugar ideal para los amantes de la naturaleza. Playas kilométricas con enormes dunas y con un mar bravo lleno de surferos. El bosque, artificial pero de casi un millón de hectáreas, con lagos, muchos campings y pistas para bicicletas es un sueño para aficionados a la tabla y a la bicicleta. Y también los sería para algún concejal de urbanismo español que estaría pensando en todo lo que hay para recalificar por allí ya que asombra que no haya casi construcciones al lado de las playas y bosques.

Con respecto a su gastronomía, su cercanía al País Vasco Francés, provoca una mezcla (que no fusión) en los locales, donde se puede comer tortilla, croquetas o jamón; aunque el plato estrella de la zona es el pato, lo sirven prácticamente en cualquier restaurante, sea del tipo que sea, incluso pizzerías. Las opciones son las habituales, el confit o el magret, pero también alguna otra más curiosa como los gesiers (mollejas de pato) que toman solos, en ensalada o incluso en pizza. También es muy habitual encontrar en muchas cartas foie y mejillones.

El servicio por lo general suele ser muy atento. A pesar de estar en zona turística nos atendieron muy bien en todas partes; por cierto, no hay que dejar propina ya que casi siempre está incluida. Cuando te sientas te traen inmediatamente un jarra de agua fría y para los niños hay una opción de bebida que es el sirope, de infinidad de sabores, barato y con pocas calorías. Eso si, también tienen la otra cara de la moneda de la ingesta calórica: el café gourmand ¿sabes qué es? es un inventazo, es el postre ideal para todos esos que siempre dicen "yo solo café, no quiero postre que estoy lleno y ya como un poco de los vuestros", para esa gente que merece el infierno es este postre que consiste en un café solo con dulces variados: un pequeño macaron, un minitiramisú, helado, tarta, etc.

BAYONA: dentro del país vasco francés está esta bonita ciudad. Ideal para un paseo por sus calles para ver sus fachadas y visitar su catedral, Patrimonio Mundial. La zona de restaurantes están en el margen del rio Nive. Hay de todo para elegir pero nosotros nos metimos en Chez Txotx, una taberna recomendada por las guías y curiosa por su decoración de toros y pelota vasca a partes iguales. Con un servicio muy bueno, al que se le nota experiencia con masificaciones. Es una taberna para comer raciones españolas como tortilla o jamón de Bayona (malo y caro) o platos franceses como foiegras o pato. Nosotros tomamos un Assiette Ibaiona (Plato Bayona) que era embutido, con jamón de Bayona y Foeigras servido sobre una pala de pelota vasca. También unos chipirones a la plancha, muy ricos y tiernos y un magret de pato espectacular. Con un par de Cokes y un café solo la cuenta fue de poco más de 60€



CAPBRETON: Conocido por sus playas nos acercamos a Capbreton a conocer también el pueblo donde hay un mercado que merece la pena visitar, ver la variedad de productos que tienen, probar alguno de ellos y flipar con lo bien que se organizan en colas para pedir (dan ganas de llorar el ver tanta educación). Además, merece la pena pasear por la Rue del General de Gaulle, un pequeña calle comercial y peatonal donde se encuentran algunas de las fachadas más bonitas y antiguas, siglo XV, del pueblo. También es indispensable ir hasta la playa, inmensa, para dar un paseo, ir a los búnkers de la II Guerra Mundial o símplemente sentarse en el muelle de la Estacade (de madera y construido por Napoleón III) para comerse unos churros o chichis con Nutella. La diferencia es que los churros se mojan y los chichis son huecos y se rellenan. Para comer, en mitad de la Rue del General de Gaulle hay varios locales y sino, al principio de la misma, en la Place de l'hotel de Ville hay muchos más. La zona es turística y como tal todo es muy parecido y de nivel medio. Nos sentamos en el Café de la Place, no escogimos bien ya que nos tomamos los peores mejillones que hemos comido nunca; eran con chorizo y básicamente eran trozos de chorizo en lonchas con tomate, tan mal cocidos que estan huecos. También tomamos un entrecotte que tampoco es que destacara y, eso si, un confit de pato que estaba muy crujiente por fuera y bien hecho por dentro. De postre una mousse de chocolate del montón. Al final el tema mejoró porque aquí descubrimos el café gourmand, El precio, 60 euros para 4 personas, tampoco fue excesivo.




VIELLE-SANT GIRONS
- Playa Vielle-Sant Girons: Una visita a esta playa es obligatoria ya que es una de las 5 mejores de las Landas junto con Playa de Seignosse (Bourdaines), Playa Remember (Mimizan), Chênes Lièges (Moliets et Maa) y Playa de Navarrosse en Biscarrosse. Enorme, sin apenas edificaciones, muy ancha y con unas olas que hipnotizan. En la calle que lleva hacía la entrada de la playa está lleno de locales de comida con la misma oferta playera que puedes encontrar en España: pizzas, hamburguesas, gofres, helados, etc. Intentando evitar todo eso nos sentamos en Moules & Cie, un local con la comida típica de la zona: mejillones con patatas (que aquí si estaban buenos) por 10,5€ y un magret de pato por 19€. Los precios, para ser un local de playa turística, no están nada inflados.



- Lago de León, justo al lado del lago, están Las Terrasses du Lac, un concurrido restaurante (en verano interesa reservar) con comida típica de la zona. Véase: Mejillones Marineros que fueron los mejores del viaje y un Assiette Terroir o plato de la tierra que estaba compuesto de foie-gras, confit de pato, queso de oveja, Mollejas de pato y ensalada. Un platazo. De postre y para no perder las buenas costumbres un café gourmand.



El viaje a esta zona merece mucho la pena. Nos alojamos en un camping Le Col Vert , algo a lo que no estamos acostumbrados y sobre la que éramos algo reacios al principio pero que nos acabó gustando ya que allí son gigantes y llenos de actividades por lo que lo convierten en una estupenda opción si viajas con niños.

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