lunes, 26 de noviembre de 2018

Mis Tradiciones: Cocina Peruana

Poco a poco la cocina peruana ha ido entrando en la gastronomía de Madrid. Primero con la fusión, grandes chefs empezaron a fusionar o a introducir algunos platos en sus cartas típicos de asia o américa. Como el ceviche, que se hizo un plato obligado en toda local moderno que se precie. Empezaron a ponerse de moda restaurantes como Asiana o Sudestada y, de repente, palabras como cocina Nikkei o Chifa ya no nos eran desconocidas. Y cuando todo sonaba a fusión esta moda empezó a decaer como tal y empezaron a abrirse los locales especializados. Menos fusión y más autenticidad pero, con más locales, bajaron los precios y con ellos la calidad.

Y esto le pasa a Mis Tradiciones. Es el segundo local de estos restaurantes. El primero está en Madrid Rio, en el paseo de Yeserías, un sitio pequeño y casi siempre lleno. Este segundo se encuentra por la zona del Paseo Imperial, en la Plaza de Franciso Morano 3. Al contrario que el otro este es grande, muy grande. Lo que lo hace ideal para grupos por lo que, entre el tamaño y la disposición de las mesas, el sitio se convierte en una verdadera locura. El ruido es insoportable y da la sensación de estar comiendo en un comedor escolar. Además tiene un zona infantil que, aunque pequeña, también hace que el ruido aumente.

Con respecto a la comida, una carta extensa, con los platos más típicos de Perú. Tequeños, anticucho (corazón), ceviches, aji, carnes y tacu-tacus. También un poquito de chifa, como no, con arroz chaufa o tallarines y su carta de coctails.

Para probar un poco de todo, y como íbamos con una experta en comida peruana, pedimos seis platos variados para compartir. El plan era empezar por los entrantes, el ceviche y el arroz. Ese plan solo nos duró dos minutos; vinieron los primeros tres y, a los dos minutos, los otros tres:

De entrante unos tequeños de lomo, simples pero muy sabrosos. que íbamos a probar con algún plato chifa para el que escogimos arroz chaufa de pollo que fue una delicia.

Ceviche de pescado normal: muy bueno, quizá el mejor plato. Con pescado (no indicaban cual) marinado en lima con aji, cilantro, maiz y cebolla. Venía acompañado de yuca y zanahoria que lo estropeaban un poco ya que sino lo mezclabas con todo era como morder polvo. Poco picante. Lo pedimos así apropósito ya que íbamos con niños.

Aji de gallina. Sin ser soberbio tampoco estaba mal, con la salsa ligeramente picante. El tema es que era más trozos de gallina con patata en la salsa aji que gallina deshilachada formando la pasta con el aji.

Cabrito a la norteña. Empezamos con los platos desastrosos. Aunque la salsa estaba bien el cabrito estaba durísimo y soso, con poco sabor

Tacu-tacu de lomo saltado, si el cabrito estaba duro esto era verdadera suela de zapato. Madre mía. También muy malo el arroz tostado, era un arroz hecho costra con garbanzos pero de un sabor desagradable.

Los camareros no son malos, pero se ven sobrepasado. No son pasotas y son muy educados y atentos pero no dan abasto. Son pocos para un salón tan grande,,

El total de la cuenta fue de 126,2€, no sabría decir, pero ahora en frío me parece caro ya que, aunque eramos 7, cuatro eran niños y de bebidas fueron dos Cokes, dos Aquarius, dos cervezas, una agua, una café y dos postres muy normaluchos, pie de limón y tarta tres leches. Entre semana tienen opción de menú por menos de 11 €

Si miras las críticas en Tripadvisor o El Tenedor estas no son tan malas pero, que queréis que os diga, o la cocina peruana está sobrevalorada o se está extendiendo tanto que hay mucho local de segunda como este. Aquí, quizá, un grupo de padres a los que se la sople la comida y midan la calidad por cuanto pueden despreocuparse de sus hijos disfrutarán mucho. También es ideal para neo-influencers, cuñaos y para el típico presidente de comunidad listillo. Fuera de ese círculo este lugar decepciona.

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