lunes, 8 de octubre de 2018

The Observatory: un restaurante en las alturas

En la última planta de uno de los hoteles más bonitos de Madrid, el Puerta de América, se encuentra The Observatory, un restaurante-mirador donde su principal atractivo son las vistas del SkyLine de Madrid. Eso mezclado con una decoración cuidada, un jardín vertical y una carta que tiene toques de alta cocina hacen de este sitio un lugar para una comida agradable o una cena romántica.
Foto de la Web del hotel Avenida de América https://www.hotelpuertamerica.com

La carta no es excesivamente amplia. Entrantes para compartir con mucho producto de mar, cuatro principales a elegir (mero, lubina, solomillo y carré de cordero) y cuatro postres. También ofrece un menú degustación de cinco platos y postre por 75€ , un plateau de mer (mariscada fría) por 125€, ostras y caviar. El menú no nos convencía así que nos fuimos a la carta y aunque tenía pocas cosas nos costó elegir; optamos por dos entrantes y de segundos un pescado y una carne que el servicio, muy profesional y atento durante toda la cena, se ofreció a servir para compartir y que pudiéramos probarlo todo cómodamente.

Empezamos la comida con un pequeño aperitivo, una copa de cava Recadero Subtil y un bocado de foie. Aviso: la bebida del aperitivo que vienen a ofrecerte se paga he leído muchas críticas en webs de opinión por esto pero casi siempre, en el 99% de los restaurantes, el aperitivo que te ofrecen para que bebas algo mientras eliges es de pago... y normalmente caro; aquí a 10€ cada copa de cava.

Seguimos con los entrantes Lingote de salmorejo de cereza, sardina ahumada y huevos de codorniz. Un curioso plato con el salmorejo preparado en gelatina y el huevo en poché. Estaba sabroso, se notaba el sabor del salmorejo y la cereza en la gelatina.

Ajoblanco malagueño y gamba roja en tartar con granada encurtida. Te lo sirven, le quitan la cabeza a la gamba y la exprimen sobre el ajoblanco, dando lugar a una sopa con sabor a cabeza de gambas y con tropezones de granada. Si. Granada. Esa fruta que parecía tan exótica en la época de nuestros padres y que de manera supermoderna servían con escarola.

El primer principal fue un taco de lubina al cava, espuma de patata trufada y ensalada de hinojo. Una buena preparación del pescado con unas salsas que no le aportaban demasiado

Solomillo de ternera asado al aroma de parrilla con cebollitas glaseadas al mosto y almendras. Al igual que el anterior plato buen producto y buena carne en una salsa que aportaba muy poco. De hecho sobraba y el solomillo solo se bastaba para ser un buen plato.

De postre una preparación de Chocolate 5.0 distintos tipos de chocolate, lo que siempre es un gran final a una comida que terminamos con un café y unos petit four de uvas de chocolate geniales.

A la hora de hacer el resumen no tengo claro como definir el lugar. Para empezar no es barato, teniendo descuento de El Tenedor del 20% (mala señal que tengan que ofrecer descuentos en finde) salimos a 154€ por los cuatro platos, dos cavas, un agua, postre y una botella de Champán Laurent La Cuvee.

El sitio es bonito y en función de la mesa que te toque lo puedes disfrutar más o menos. En las mesas altas pegadas a las cristalera se está muy bien. Sin embargo si vais indicad claramente que no queréis las bajas, son pequeñas y sin vistas. En cada mesa hay unos prismáticos para apreciar mejor el skyline aunque en nuestro caso, siendo de noche y mirando al sur no veíamos casi nada. No es un gran restaurante, en algún momento llegamos a pensar si estábamos ante cocina de quinta gama (precocinada) pero también es cierto que la comida estaba buena y estábamos tan bien atendidos que estuvimos muy a gusto. Además, si se lo pides, al terminar te llevan a la discoteca de enfrente: el SkyNight Bar. Te pasan sin cobrarte y sin esperar la cola, así puedes acabar la noche rodeado de veinteañeros de ropa cara tomando copas a 14€... uff...

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