miércoles, 22 de marzo de 2017

Hamburguesa XXXIV: The Box by Steakburger

Pues... bueno.. dentro de la fiebre hamburguesera... uno más. De los mismo de Steakburger Bar han abierto este nuevo local que pinta a que se extenderá ya que es una propuesta que parece pensada para Centros Comercial. De momento solo está en ParqueSur y, según dicen, la diferencia es que cocinan en plancha en vez de horno de carbón.

Carne de La Finca y menús ajustados. Esa es la oferta. Tan ajustada que por 7,9€ tienen la burger gourmet con bebida y patatas. Hay 3 menús Box 1, Box 2 y Box 3 el primero solo bebida y patatas por 7,9€, el segundo con media ración de alguno de sus entrantes (tipo aritos, etc.) por 9,5 y el tercero con postre o café por 10,90.

El local, al ser de centro comercial es pequeño y algunas de las mesas también. Incluso, si te toca taburete estarás algo incómodo ya que son pequeños y minúsculos.

Dentro de la carta de hamburguesas hay varios tipos pero, ojo, que no todas entran en el menú. Solo la Basic y la Steakburger con cebolla caramelizada y salsa STB (que no logramos sacarle el sabor) y de tamaño normal. Yo pedí el menú Box1 con la Steak y por un euro más me dejaron escoger carne de buey.

Otras ampliaciones, fuera de menú, son hacerte una doble de ternera por 3 euros más o de buey por 5. Y las opciones son: Jack con salsa bourbon, British con huevo y bacon, Mountain con queso de cabra y Royal con foie. También hay de pollo y, para veganos, la opción de hamburguesa de quinoa. Tras elegir la hamburguesa que quieres y el tipo de carne entre ternera y buey, eliges el tipo de pan (americano o mollete) y la guarnición (patatas fritas, asadas o ensalada de col). En nuestro caso no nos preguntaron por el punto pero es cierto que la carne vino al punto y perfecta. El pan viene tostado, bastante tostado pero ni quemado ni seco. Quizá un poco frágil ya que como ponen el tomate debajo se rompe enseguida.

La otra hamburguesa probada fue la Mountain, con queso de cabra, rúcula, cebolla carameliza y salsa honey. De buey por 9,5€ fue buena opción

Los postres, los habituales de estos sitios: tarta de zanahoria, brownie, coulant, helados, etc. tomamos unas tortitas bastante maluchas (2,9€) y un café (1,5) lo que llevo la cuenta hasta los 22,8€

En resumen, el sitio aunque incómodo, no está mal para una comida rápida, He leído por webs de críticas que el servicio es lento aunque en nuestro caso, quizá porque la visita fue entre semana. el personal fue muy atento y amable, nos supo informar y fue rápido sirviendo. La carne es buena y tiene muy bien cogido el punto. Bastante mejor calidad que en otros sitios similares como TGB o Burgues Lobby aunque no deja de ser una hamburguesería de Centro Comercial.

viernes, 10 de marzo de 2017

Tandoori Station: Auténtica comida india

Tandoori Station está considerado uno de los mejores indios de Madrid. Aunque su chef, Nadeem Siraj, es de origen pakistaní ha logrado recrear en su restaurante el sabor y las esencias de la gastronomía india. La decoración está lejos de la típica de estos locales, nada de dioses ni similares, solo trenes y líneas de tren decoran las paredes de un espacio moderno en el que sin embargo, con solo cerrar los ojos, sus olores te llevan a Oriente. Y es que, la primera sensación al entrar a Tandoori, te la da el olfato, el olor a currys y comida asiática.

El servicio es muy atento y profesional. Nada más entrar te reciben, te llevan a la mesa y te ofrecen unos panecillos con salsas para mojar y algo de beber para la espera. Pedí una cerveza Cobra y empecé a ojear la carta: entrantes donde destacan las famosas "Samosas", currys de pescado, verdura, cordero y de pollo, arroces y, por su puesto, tandooris (Carnes preparadas en un horno cilíndrico llamado tandur). Como también tenían un menú degustación y a pesar de disponer solo de una hora nos decantamos por esta última opción, el Menú Chetak Express. Un viaje del norte al sur de India donde te preguntan si lo quieres que no pique, que pique poco o picante. Nosotros no fuimos muy valiente y pedimos la opción "que no pique" aún así, lo típico de este tipo de comidas y de los currys, es que "que no pique" signifique que haya platos que si lo hagan un poquito y alguno, los últimos, con más intensidad..

1ª ESTACION: APERITIVOS
- Keema Samosa: Empanadillas de masa crujiente, rellena de carne, cebolla, jengibre, semillas de cilantro y especias
- Pakora: Tempura vegetal estilo indio, en harina de garbanzos, especias y hierbas frescas. La Pakora estaba algo peor, mucho mejor el sabor de la samosa.

2ª ESTACION: TANDOOR
- Murgh Ka Tikka: Pechuga de pollo marinado con yogur, lima, ajo, jengibre y hierbas aromáticas. El famoso pollo rojo Indio; quizá el mejor plato de toda la comida.

3ª ESTACION: CURRYS
- Murghi Ka Tikka Massala: Pollo en salsa de especias y hierbas aromáticas
- Gosht Ka Roghan Josh: Curry de cordero en salsa de especias, tomate y hierbas, ligeramente picante
- Malai Paneer Wala Kofta: Albóndigas de patata y paneer en salsa de almendras

- Arroz Pulau: Arroz basmati con cardamomo, canela, anís y azafrán

Paneer Naan: Pan indio que suele venir relleno de crema de queso. Aunque en nuestro caso lo pedimos sin él.

Todos estos platos venían servidor juntos. Dentro de los curris ya se notaba un ligero picos y alguno era mejor que otro. Depende del gusto ya que el de cordero era más fuerte

4ª ESTACION: FINAL DEL VIAJE
Kulfi: Helado indio de pistacho
Gajar Halwa: Pastel de zanahoria

El menú cuesta 27,5€ con un suplemento del 15% si lo tomas en terraza. Nuestra comanda de dos menús, una Cobra (3,6€), Coca-Cola y café salió por 63,70€. Evidentemente que es de los indios más caros; a años luz de los localitos de Lavapiés como el Anakorli, pero su calidad también lo vale.

 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Dos Cielos: Los hermanos Torres en Madrid

Los televisivos hermanos Torres han llegado a Madrid y desde enero ya tienen restaurante en la capital. Y, por supuesto, nosotros no podíamos perdérnoslo.

Ojeamos por Internet el aspecto del local y no nos parecía excesivamente elegante, así que allá que reservamos con los churumbeles, ingenuos de nosotros. Efectivamente, el local está decorado en tonos cálidos, de madera y materiales naturales, pero para llegar a él... hay que atravesar el hall del hotel Gran Meliá Palacio de los Duques, nada más y nada menos que un hotel 5 estrellas. Un poco impactante yendo con los dos niños. Hay que atravesar el patio interior, muy bonito y elegante y accedes a las antiguas caballerizas del palacio, donde está el restaurante.

Teníamos la reserva pronto, como habitualmente hacemos cuando vamos en familia, así que a la llegada estábamos solos. Al poco de llegar y tras un breve instante de protesta, el pequeño se durmió, así que nos relajamos.

Nos traen la carta. Dos opciones, menú, por 75 € o carta. La carta breve, con escasez de entrantes por lo que se nos plantearon dudas. Nos gustaría probar el menú, pero el niño tiene que comer, e imaginamos que sería complicado compartir. Además, nos indican que el menú dura aproximadamente un par de horas; con los peques, tal vez demasiado. Lo comentamos con el maitre y nos propone que pidamos 4 o 5 platos y nos los servirán para compartir. Nos pareció buena opción ya que nos prepararían un pequeño menú degustación de 2 entrantes, 5 platos y postre, así que allá vamos. Para empezar, nos traen de aperitivo:

- Abrazo de invierno: consomé de cocido y verduras. Muy rico para entrar en calor.

- Camarones al ajillo y limón: Hay que mojarse los dedos con una toallita con esencia de limón (que no se come) para luego comer los camarones con las manos y que sepan a cítrico... A Álex le pareció divertidísimo.

Como platos, nos decantamos por:

- Picaña de rubia gallega marinada, vinagreta de jugo de carne y encurtidos: Lo que viene siendo un carpaccio, con buen aderezo.

- Canelón de la abuela Catalina, trufa melanosporum y queso parmesano. Tuvimos un momento de duda sobre si pedirlo o no. El hecho de ser el plato estrella de los Torres nos animó a hacerlo y no nos arrepentimos. Exquisito de principio a fin. El queso, en una lámina crujiente, era muy suave y fácil de quitar en caso necesario. Efectivamente, es un imprescindible.

- Pescado de escama a la sal de hierbas, cebollas, tomates y puerros. Muy bueno, en su punto de cocción y buen acompañamiento.

- Mollete de rabo de toro: También muy rico. Llegados a este punto de la comida, ya no podíamos más. Intentamos quitar el último plato que habíamos pedido, pero ya estaba a punto de salir, así que tuvimos que rematar aún con un plato más.

- Pato salvaje barreado con peras: Llegamos muy llenos y además, a nuestro parecer, fue el peor plato de los degustados así que pasó sin pena ni gloria. El pato estaba algo seco.

Finalizamos la comida con un chocolate, pan de especies y avellanas. Un fabuloso remate.

Del servicio, destacaría su irregularidad. No sabemos qué pasaba pero al final la comida se alargó hasta casi tres horas, con parones eternos entre los platos y detalles extraños, como traer el pan (a elegir pan blanco, de semillas y de olivas, ¡qué pan! a cada cual mejor...) y el aceite después del primer plato. Y un frío que pasamos... que no teníamos muy claro si estábamos bajo cubierto o comiendo al aire libre. Afortunadamente, la alta calidad de la comida, compensó los inconvenientes.

Lo mencionado, con un refresco, un agua, tres copas de cava y un café, subieron la cuenta a 175€. Éramos tres, y aunque el niño de 5 años comió al ritmo de un adulto, no hubiera pasado nada por pedir un plato de menos.

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