lunes, 11 de julio de 2011

Bilbao: tapear en el Casco Viejo

Nuestro paso por Bilbao fue fugaz, lo justo para visitar su zona de tapas por excelencia: El Casco Viejo. También llamado las siete calles, cuando lo ves en un plano parece bastante sencillo moverse por allí pero es fácil despistarse y cuando te quieres dar cuenta ya no sabes bien por donde vas.

Y allí nos metimos, un domingo en sesión de tarde en la que, para nuestro deleite, jugaba el Athletic contra la Real, había mucho ambiente en la ciudad y la cosa prometía. Y si, al principio si, pero a las 9 de la noche empezaron a vaciarse las barras y a las 10 ya había muchos bares cerrando. Una pena.

Ibamos con la recomendación de la calle Somera, aunque nos decepcionó enormemente. Quizá no era el día para esa calle porque allí solo había perrosflauta de los auténticos, con sus perros, comiendo pipas en la calle y bebiendo latas de cerveza. Hicimos el intento de tomar una pero nos salimos del bar al ver que solo había como pintxo gildas.

Otra zona con una buena concentración de bares son Santa Maria y Calle del Perro. Fuimos porque nos habían recomendado el Irrintxi pero estaba muerto y sin pintxos por lo que entramos en otros dos de las cercanias:
- Kasko. Muy buena decoración y buen bar. Pincho de croqueta de manzana y langostino de patata con dos txacolís por 5.8€

- Txakurtto. Pincho de bonito en sandwinch y pincho de tortilla. No había mucha variedad.

Acabamos la tarde en la Plaza nueva, aquí se anunciaban ofertas y había más ambiente por lo que pudimos disfrutar más de los pintxos:
- Urdiña. Pincho de croqueta de marisco y langostino y pintxo de huevo cocido, salmon, bacalao y boqueron. No era espectacular pero estaba bien, junto con dos blancos 6,6€
- Ereka: guiso de venado y pintxo de pulpo que con una bicicleta (dos ruedas) salió por 5,20€. Tenían una oferta de pintxos a 1€ a partir de las 8, quizá por eso el ambiente era muy joven y animado. La variedad y los precios hicieron que mereciera la pena la visita.
- Charly: 5,6€ por dos pintxos de surimi con dos vinos. No era gran cosa, ni el pintxo ni el bar. Aquí tuvieron un detalle bueno: como estaban cerrando empezaron a regalar los pintxos a los 4 borrachos que quedabamos dentro.

Por último y también dentro de la Plaza mención especial para el Bar Plaza Nueva. El otro día oí que ir de tapas es una forma de vida y bares como este hacen que esa afirmación sea cierta. Aquí Jon, un crack de camarero que disfraza su local en función de la época del año, recogió a todos los borrachos de la Plaza, nos dió de beber y entre vino y tapa hizo de embajador de Euskadi: nos contó las costumbres de Bilbo, el porqué estaba todo vacio a esas horas, los horarios y mejores bares para el fin de semana o donde tomar una copa en ese momento. Todo eso mientras nos ofrecía un interesantísimo curso (con cata gratis incluida) sobre txacolís, dulce-seco o la diferencia entre el guipuzcoano y el vizcaino. Todos los presentes estuvimos una hora riendo y con la boca abierta escuchándole hablar.

Esta guía ha quedado breve, pero este fin de semana volvemos para allá y aunque es para una boda y no creo que tengamos demasiado tiempo de pintxos agradeceremos las recomendaciones.
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