domingo, 26 de junio de 2011

Bruselas y las patatas fritas

Nuestro paso por Bruselas fue corto pero suficiente para ver la ciudad y comprobar los pilares de su gastronomía: las patatas, los mejillones y, de postre, los gofres.

Frites
Los más típico. Y es que en esa ciudad la gente prácticamente se alimenta de eso, de patata fritas, "frites" como ellos las llaman y que venden en cucuruchos con salsa por todas partes. Los belgas afirman que son los inventores de este plato y lo preparan con un doble fritura, primero a 140º y luego un dorado a 170º, quizá ese es su secreto.

No dejamos de comerlas durante el viaje pero las que más nos chocaron fueron las de Maison Antoine ¿por qué? porque estaban buenísimas, porque en este pequeño puesto de la Plaza Jordan (en la zona europea) había una cola impresionante para pedir y, lo más chocante, en todos los restaurantes de la plaza había carteles que anunciaban "Permitidas patatas Antoine"; puedes hacer cola, pedir tus patatas y luego sentarte en la terraza de un restaurante y pedir solo una cerveza. El cucurucho grande cuesta 2,4€ más 0,6€ de la salsa que le quieras echar y de la que hay casi 20 tipos.

En este puestecito también vendían Mitrailletes que son bocadillos de carne (el clásico, también puedes pedirlos de salchichas o hamburguesa) con un poco de ensalada, salsa a elegir y, como no, patatas fritas. Ese bocata no lo probamos aquí pero si en Place Agora, donde no merecía la pena ni el bocata ni las patatas y en Snack fritland, junto a la Bolsa, donde comimos el de carne picada (steak hachè) y estaba bastante bien.

Muy cerca de aquí, también detrás de la Bolsa en Quartier du centre, hay otro local Frieterie Tabora donde comimos otras de las mejores patatas del viaje y vimos la mitraillete más impresionante, medio metro de bocata con salchicas, mahonesa y patatas fritas a rebosar.

Mejillones
Moules. En casi todos los locales de las callejuelas que rodean la Grand Place puedes degustar este plato. Su precio ronda los 20€ en cazuela de 800 gramos los naturales, algo más los preparados con salsas. Si solo quieres catarlos puedes buscar por la zona, en algunos de los menús de la calle Brouchers te sirven una cazuelita por 10 euros. Nosotros fuimos a probarlos a Chez Leon un local de esa misma calle y el más famoso de la zona. Este local es conocido por sus mejillones especiales (cocidos en salsa con mantequilla, cebolla y especias). Había cola para entrar y el precio era más caro que en el resto (23,6€ los especiales y al vino y 26,6€ los preparados con otras salsas) pero también ofrecian la Formula Leon, una cazuela de medio kilo, con una cerveza y patatas por 12,90 euros.

Y, si, los comen con patatas fritas. Usan una concha de mejillón a modo de tenazas para comer el interior de otros mejillones y para picar frites de las que puedes repetir a tu antojo.

Gofres
Ellos los llaman wafle ya que usan la palabra holandesa y nosotros la francesa "gaufre". En cualquier sitio están buenos pero los mejores son los puestecillos de la calle; por donde más hay es en la zona del Manekken pis y en el puesto que hay justo al lado son algo más baratos, 1€ sin nada y 2€ con la nata, el chocolate o lo que quieras echarles; por algo más también los puedes cubrir de fruta. hay de dos tipos el de Lieja, irregular y muy dulce ya que tiene algo de caramelo y el de bruselas, rectangular y menos dulce ya que solo es la masa.

Y para terminar de endulzar, si quieres reventar del todo, pásate por alguna tienda de bombones y tómate un praliné.

domingo, 12 de junio de 2011

Brunch en Café Oliver: Un plan diferente

NOTA: El Café Oliver ha cambiado de ubicación. Antes estaba en la calle Almirante de Chueca y ahora se encuentra en Maria de Molina número 50. Lo sirven solo los domingos de 11:30 a 16 horas ya que el resto de días el local es el restaurante Macadamia,

Si el sábado ha sido tranquilo y no sabes muy bien qué hacer el domingo, te proponemos que te tomes un brunch. Una tendencia importada de Nueva York de la que parece que cada día hay mas oferta en Madrid.


El antiguo local fue creado por Adolfo Marsillach, luego cambió de propietarios y finalmente se ha convertido en el Carnival Raw Bar y era más acogedor que el nuevo. La opción Brunch es la única para un domingo por la mañana. Su horario se extiende desde las 11:30 hasta las 16:00, lo cual es estupendo porque permite que sea una comida en toda regla. Además ahora, su página Web permite reservas para el bruch, cosa que antes no se podía.

El menú consta de los elementos tradicionales de un desayuno (zumo, de naranja o de melón cuando nosotros estuvimos, bebida caliente (café, té o Cola-Cao), una pieza de bollería tiernísima, pan con mantequilla y mermelada y un actimel (¿why?).

Sería suficiente para desayunar ¿verdad? Pero como no es un desayuno, seguimos. Ahora toca elegir entre:
- Huevos Benedictine (una especie de huevos escalfados, tradicionales de este tipo de menú, con una salsa holandesa y una tostada de pan)
- Revuelto con queso y hierbas
- Huevos fritos con bacon (tenían una pinta increíble, con el bacon cortado muy finito... ummmm)

Y para seguir, elegimos entre:
- Ensalada césar
- Cheeseburguer (ojo, porque la tendencia es pensar que será una minihamburguesa, pero no, es una hamburguesa en toda regla!!!)
- Pancakes con sirope de savia de arce
- Ensalada tropical de fruta fresca.

Todo esto, por 25€ por cabeza. Suena bien, ¿verdad? Y mas, si tenemos en cuenta que la mayoría de propuestas para este plan en la capital rondan los 75 - 100 €.

Como recomendación: nosotros fuimos a las 12, sin desayunar. Está muy bien porque tan prontito el local estaba casi vacío, pero la cantidad de comida era muchísima para un desayuno. Os recomiendo desayunar prontito y ligero para que vayáis hacia las 13 ó 13:30 y lo disfrutéis mas en modo comida aunque en ese caso es posible que os toque hacer algo de cola.

Ah! Por un suplemento puedes tomar cava , cocteles y zumos detox si queréis acompañarlo como corresponde ;)
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