lunes, 25 de abril de 2011

San Sebastián: La perla de los pintxos

San Sebastián no es solo una de las ciudades más bonitas de España sino también una de las mecas del tapeo. Para alguien que disfrute con el pincheo entrar en sus bares y ver sus barras con decenas de platos le provocará asombro. Aunque antes de visitarla imaginábamos que todos los pintxos serían espectaculares y de concurso, realmente, son más discretos y sencillos. Eso si, más curiosos y variados que en otros sitios. Por algo está considerada como el lugar de nacimiento del pintxo vasco gracias a la influencia de la nouvelle cuisine francesa, la cocina tradicional vasca y su cercania con La Rioja

También es cara, carísima. Es difícil encontrar un bar en el que el pintxo con un vino baje de los 3€ y en muchos supera los 4 euros. Pero un día es un día y con esas premisas allá nos fuimos, a intentar, en doble sesión de mañana y noche (los locales cierran sobre las 4 y vuelven a abrir sobre las 7), visitar el mayor número de bares de la ciudad.

Antes de iniciar la visita unos consejos:
- Sed directos al pedir. Si esperáis a que un camarero os pregunte os puede pasar que se quede delante de ti como si fueras transparente.
- Si vas a coger pintxos de la barra pide un plato y lánzate. En los sitios de guiris os pedirán que mostreis cuantos habéis cogido, en el resto se fiarán de vosotros.
- La caña vasca es el doble de la madrileña. Si queréis una pequeña se debe pedir un zurito. Para el vino, evidentemente, Rioja si es tinto y para los blancos Rueda, Verdejo o Txacolí, que en Donosti está especialmente bueno.
- La ciudad está repletita de bares, hay por todas partes pero principalmente existen 3 zonas: Centro, Gros y el Casco viejo.

Por el centro están más dispersos y quisimos visitar unos en concreto que habíamos leído que eran los más floridos y con las barras más espectaculares. Nos defraudaron algo, quizá por ser un día entre semana la variedad no era tanta:
- Rojo&negro, buen bar. Probamos un pintxo de Micuit con mermelada de melocotón y huevo de codorniz con jamón ibérico, con dos coca-colas: 7,40
- Mesón Martín, también muy bueno. El camarero nos dijo que su pintxo típico era la trainera (jamón plancha, gamba y chipirón - ver foto), uno de los mejores que comimos. También probamos su pintxo de pastel de cabracho, enorme. Ambos, con dos ruedas, 6 euros.
- Oquendo: Lugar raro y barra desangelada. Nos decepcionó un poco ya que es uno de los clásicos y lugar de famoseo durante la semana de cine. Una de las tapas nunca llegó. Dos ruedas y una bola de marisco 4,5€

Gros, lo visitamos por la noche. Existía una buena concentración de bares en Zabaleta pero eran todos de cena y sin pintxos en la barra por lo que no entramos y bajamos la calle Bermingham:
- Bsiete: raro y moderno, demasiado. Los camareros eran demasiado jóvenes y te sentías como en un pub y no como en un bar. Dos ruedas y dos pintxos, enanos, de atún con anchoas 5,2 euros. Era barato pero la variedad de pinchos era mínima.
- Senra. El mejor de la zona. Más caro pero su carta de pintxos calientes bien merece una parada. Pagamos 2,5 euros por un bocatín de jamón ibérico y 4 por un pintxo de solomillo de pato relleno de foie y manzana (en la foto).

- Volviendo hacía la parte vieja vimos, en Peña y Goñi, un bar que estaba muy lleno para ser entre semana, pasadas las 22:30 y además no había turistas. La Bodega Donostiarra. Entramos y nos costó que nos atendieran. Nos llegó el vino, pero no el pintxo; al rato a un camarero le sobraba un pintxo de tortilla y se lo pedimos. Muy rica, una mini tortilla individual muy bien preparada. Igual que el pintxo la cuenta tampoco llegó… después de 10 minutos esperando en la barra como si fuéramos invisibles nos fuimos sin pagar.

Y llegamos a la mejor zona de todas, donde están la mayoría de los bares, el Casco Viejo. Hicimos doble visita por la mañana, nada más pisar Sanse, y por la noche. Hay mucho guiri pero también tiene mucha vidilla. Entramos por la calle Mayor y nos metimos en el primer bar que vimos, teníamos ganas de disfrutar de los pintxos pero fue un error. Era un bar de turisteo y muy caro, Nagusia lau, 2 coca-colas y dos pinchos de huevo y langostinos 9,6€. Cambiamos de calle para meternos por Fermín Calbetón y ahí si que acertamos:
- Casa Bartolo: pincho de pulpo y una croqueta con txacolis 6,75€
- Egosari: se anuncia como la casa de la brocheta. Muy bueno, hay brochetas de todo tipo. Comimos un pintxo de patata panadera, con foie y hongo (algo crudo) y brocheta, espectacular, de langostinos y mejillones rebozados. Todo con dos txacolís 5,4 euros. Se equivocaron seguro porque solo la brocheta se anunciaba a 3 euros.
- Txalupa, Quedaban pocos pintxos pero pintaba muy bien. Dos txacolís y dos vieiras 11,20€.
- Gandarias: dos txacolis y dos tartaletas de txanguro: 7,2€
- Sport: La barra se estaba vaciando así que no pedimos nada. Barato para beber: 2 ruedas 2 euros. Mucha gente joven y muy buen trato por parte del camarero.
- Beti-jai: siempre que pasamos por la puerta estaba lleno y con mucha gente joven así que entramos. Gran camarero y muy buen ambiente. Dos ruedas por dos euros
- Extaniz: Normalito. Fuimos cuando cerraba (a eso de las 12) solo quedaban croquetas que con dos ruedas salieron a 5 euros.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cocidito Madrileño III: Gambrinus Arganzuela

Por fuera se anuncia como el "Mejor Cocido Madrileño", premio concedido por el Club de Amigos del Cocido. En realidad el premio no se lo concedieron a este restaurante sino a La Cruz Blanca de Vallecas pero el galardonado, Antonio Cosmen, es director gastronómico de este otro local. Y allá que nos fuimos con la Agrupación Gastronómica El Conjunto, a ver si era verdad.

El local es correcto y el servicio bueno y dicharachero. Pero nada más. El cocido no era para tanto.

En dos vuelcos, el primero, la sopa, era servida por un camarero como si estuviéramos en un comedor escolar. Una vez en el plato prometía: tenía grasa, buen presagio. Pero engañaba, estaba algo sosa. Acompañada de cebolla y guindilla se podía repetir pero para hacer hueco pocos lo hicieron.

El resto, en cantidad considerable, venía en una cazuela de barro y acompañamiento de tomate con comino. Tocino, escaso pero muy bueno, la verdura con más sabor del que auguraba una sopa tan sosa, el chorizo recomendable y las carnes, con un morcillo sabroso y muy tierno. También traía, aunque no era para recordar, bola, zanahoria, patata, gallina y morcilla que parecía del Lidl. Imperdonable en un cocinero asturiano. Los garbanzos, como era de imaginar: flojos. De tamaño normal, castellanos, algo rotos y pastosos. Sin sabor y muy toscos. Y es que no falla: sopa floja, cocido insulso.

El precio del cocido son 16€, barato. Aunque al final acabamos pagando 32€ por cabeza y sin que llegáramos a saber donde estaba la diferencia ya que apenas hubo vino y fue plato único.

En definitiva, un claro ejemplo de crea fama y échate a dormir. No es el mejor cocido del mundo. Ni siquiera de Madrid. Quizá lo sea de la manzana. Aunque hasta ahora solo hemos comentado 3 locales ya hemos catado 5 y este pasa a ocupar el último lugar (algún cocido de menú está mejor). Yo lo suspendo, aunque eso sí, algunos de nuestros acompañantes lo aprobaron incluso con sietes y ochos por lo que si quieres salir de dudas ve a probarlo, quizá nosotros pillamos un día malo.

DiverXo: Diver-tido, diferente

NOTA: está critica corresponde al menú de 2.011. Cuando estuvimos fue el restaurante que mas gratamente nos sorprendió en los últimos tiempos. En la guía de 2.012 pasó a tener dos estrellas Michelín y, desde la guía de 2.014, es el primer restaurante con 3 estrellas en Madrid por lo que hemos vuelto a ver como le va en su nueva sede de Padre Damián si quieres leer la crónica del nuevo DiverXo pincha aquí.

Hoy nos acercamos a DiverXo, restaurante de Madrid, dirigido por el joven cocinero David Muñoz. Fuimos sin tener ni idea de lo que nos íbamos a encontrar. Lo único que conocíamos eran sus buenas críticas y que tenía una (2.011), dos (2.012), NO, tres estrellas Michelín (2.013).

El local está situado en el barrio de Tetuán, en un sitio un poco extraño y con una entrada excesivamente discreta. El interior, muy minimalista pero a mi parecer, acogedor y con mucho gusto, tiene apenas 10 mesas. No está permitido hacer fotos en el interior (fotos de la Web del restaurante). No existe carta. No esperes sentarte y saber lo que vas a comer. En este caso, el factor sorpresa es clave. Tienen 3 menús (uno de 7 platos, otro de 9 y el otro de 11, por 75, 100 y 120 € respectivamente). Los menús no están cerrados y se adecúan a los gustos y preferencias de cada mesa. Nosotros optamos por el menú grande, de 11 platos, porque queríamos probar el mayor número de platos posible. Aunque sean platos pequeños, los últimos no pude acabármelos, limitándome exclusivamente a probarlos, por lo que, si volviera, optaría por algún menú mas corto.

La novedad de este restaurante es su fusión entre la comida asiática (no solo china) y la mediterránea. A diferencia de otras "Estrellas", cada plato tiene su sabor, sin descartar por supuesto, una cuidadísima presentación, pero lo importante, que son los sabores, tienen máxima prioridad. Cada plato provoca una explosión de sensaciones curiosas francamente sorprendentes. A destacar, la versión del pato pekinés, realizada con cochinillo y los dimsum de huevo frito que acompañan al salmonete, que al explotar en la boca, hace que se te salten las lágrimas.

Queremos hacer también una mención especial al servicio. Un trato que sin entrar en los rigores de los restaurantes tradicionales resulta exquisito. Tuvimos dudas con el cava servido (Raventós Gran Reserva 2.001) y al mostrar la mínima duda se ofrecieron a abrir otra botella, sin ningún aspaviento. En resumen, es un lugar ideal para sorprender y donde pasaréis un buen rato.

Cualquier excusa es buena para celebrarla allí.

Los platos (si vas a visitar el restaurante y quieres que sea más sorprendente, no sigas leyendo) finalmente, y contando entrantes y otros detalles, llegaron a ser 14:
1.- Judia de soja con salsa de picante
2.- Te verde con flores
3.- Mejillón tigre al estilo fusion con huevas de pez volador y lima tailandensa
4.- Cococha de merluza con lenguas de pato
5.- Ventresca de salmonete con dimsun de huevo frito y alioli negro
6.- Dimsun de capon con carabinero y shitake
7.- Dimsun de liebre con espuma de remolacha y navaja de buzo sobre lomo de liebre
8.- Cochinillo pequines. Primera parte: La piel
9.- Cochinillo pequines. Segunda parte: La carne en hamburguesa
10.- Rape caramelizado al wok peru-chino (con las llamas dentro)
11.- Estofado de buey sin grasa con grasa
12.- Chicle de frambuesa
13.- Mouse de violeta
14.- Toque de fruta de la pasion y chocolates
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