jueves, 19 de abril de 2018

Acánthum: nuestro primer Estrella en Andalucía

Acánthum ha sido nuestra primera visita a un Estrella de Andalucía. Y teníamos ganas de ver como era. Como hemos dicho en alguna ocasión La Guía mantiene unos criterios un tanto diferentes entre Comunidades. En Asturias prima el producto, en Cataluña tener dos platos de la escuela Adrià y en Madrid, por ejemplo, pega la fusión. En Andalucía nuestra experiencia es reducida pero por lo que vimos, en Acánthum, lo que manda es el producto y la preparación. Las recetas de Xanti Elias son, ante todo, de materia prima de Huelva, dándole un toque de sabor que puede llegar a emocionar.

evocar.
(Del lat. evoc re).
1. tr. Traer algo a la memoria o a la imaginación.
2. Tr. Acción reiterada de los alimentos en Acánthum
Un trozo de papel con un pequeño texto presenta Acánthum a los comensales mientras piden un aperitivo. Nos trajeron la carta y dudamos sobre que pedir, queríamos ir a menú, pero al ir con dos niños no sabíamos que hacer. Existen tres menús:
- Saltés, de 7 platos con postre y petit fours. 55 euros. 67 con bebida. 80 con maridaje
- 100% Emoción: 11 platos, 2 postres y petit fours. 85 euros. 97 con bebida. 120€ con maridaje
- #VerdadVerdadera: 16 platos, 2 postres y petir fours. 110 euros. 122 con bebida. 155€ con maridaje.

Por no alargarnos muchos decidimos tomar el Saltés que se componía de:
- Aceituna "aliñá"
- Aperitivo de crujiente de maiz
Dos aperitivos servidos juntos. La aceituna era una esferificación de zumo de aceituna servida con una corteza. Tuvieron el detalle de servir aperitivo a los dos niños que venían con nosotros y que fliparon con la aceituna.

- Cremoso de pulpo y ají amarillo: una especie de salpicón de pulpo con un sabor espectacular

- Alcachofa y Pil Pil de Berdigones: de los platos más originales del día. Una preparación muy sorprendente para un producto cada vez más de moda como la alcachofa.

- Corvina y Gofre de camarón

- Arroz de Ortiguilla: para mi fue el plato más flojo. El arroz estaba algo duro y no terminó de coger el sabor de las ortiguillas sin embargo al resto si les gustó. Estaba aderezado con katsuobushi laminado (atún deshidratado), un alimento que con el calor se mueve solo, dando un aspecto muy visual al plato (aunque en la foto no se aprecia)

- Presa ibérica:

Para los niños pedimos un plato de jamón ibérico impresionante de sabor y de precio, 22 euros, en algunos bares de Madrid te cobran más por platos más pequeños y de peor calidad. De segundo un plato de barriga de corvina

- De postre el menú incluía tarta de queso de cabra y para los que no comemos queso nos sirvieron un flan. Ambos postres eran muy normales en presentación pero perfectos de sabor.


- Petit fours: gominolas

Toda la comida la aderezamos con una botella de Líbero un D.O. Condado de Huelva elegido en una carta/tablet donde había muchas referencias de la zona.

El servicio fue muy correcto y atento. No perdió detalle y estuvieron muy atentos a los tiempos. Incluso nuestra amiga Merche, que es menos cortada que nosotros, pidió a ver si podía salir Xanty a saludar y el chef no dudó en pasarse por nuestra mesa a charlar unos minutos.

La comanda de tres menús, con aperitivos, el vino y la comida de los niños salió por unos 250€. No es de los Estrellas más caros y fue una gran comida en un lugar que no puedes saltarte si pasas por Huelva.

martes, 10 de abril de 2018

Merida y sus tapas

Famosa por su ruinas romanas y su anfiteatro, lo que no es tan conocido para la gente de fuera es que Mérida es la capital de Extremadura y que se tapea de vicio. Nuestra visita fue muy rápida, de apenas unas horas, pero nos dio tiempo a descubrir su potencial.

Hay que destacar que allí se "tapea". En condiciones. Nada de tapa de cortesía enana. La tapa es de pago, la media está entre los tres y los cuatro euros y suele ser enorme. Las cartas tienen su sección de tapas bastante amplia y algunas son tan grandes como las raciones de otras comunidades. El centro está lleno de bares, sobretodo en dos zonas concretas: la Plaza de España y en José Ramón Melida, la calle que va al anfiteatro romano. Aquí, aunque a primera vista puede parecer territorio para turistas por sus menús o los camareros invitándote a entrar también se puede tapear en algunos locales y no te miran mal si, una vez sentado les dices que solo quieres tomar una tapas.... eso si, lo que no se estila mucho es el tapeo de pie, de barra, de una rápida y para otro bar. Es más de sentarse y tomar varias en el mismo local.

También hay bares dispersos en callecitas de la zona antigua junto a restos arquitectónicos; una ubicación privilegiada, como nuestra primera parada Sagasta9 (en la calle del mismo nombre y número). Un precioso local, con zona de restaurante y un patio interior acogedor donde se puede tapear, tomar raciones o comer. Como la idea era tomar una rápida nos quedamos en la zona de barriles de la entrada y nos pedimos un salmorejo y unas croquetas de puntillitas y tinta de sepia. Aunque sospechamos que nos trajeron de otro tipo, de marisco, no estaban malas.
 

En la calle que va al anfiteatro también hay varios locales. Entre ellos Nico Jimenez Tienda & Tapas y que es justo eso, una tienda donde se puede tapear. Un verdadero templo del jamón. Nico Jimenez tiene el record Guinness a la loncha más larga del mundo con más de 13 metros. Según avanzas hacía el anfiteatro hay varios restaurantes más, al ser de menús, pueden echarnos para atrás pero hay uno de ellos, Serendipity, que merece mucho la pena. Por su servicio y por su carta. De precios ajustados y de tapas enormes. Nosotros pedimos 4 tapas y un plato de jamón y con eso ya pudimos darnos por comidos. La tapa de carrillada (4,5€ muy buena) o la de migas (2,9€ muy floja) eran tan grandes que en otras Comunidades las llamarían raciones. También probamos el timbal de morcilla con milhoja de patatas (3,9€) y solomillo de cerdo con P.X (3,9€) que completamos con una ración de jamón ibérico muy bueno, aunque algo tosco el corte, al módico precio de 12,9€.
 
 
 
Este enorme plato de migas y el de carrilleras es una tapita :)

Tan llenos terminamos con solo estos dos locales que no pudimos seguir tapeando. Nos quedó la zona de la Plaza España que, por lo que pudimos ver, era más de tipo sentado, terracitas e incluso pudimos ver alguna franquicia.

Si quieres hacer una escapada cultural donde además puedas inflarte a comer como un romano Mérida es tu opción.
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