sábado, 9 de abril de 2016

De tapas en Tarragona

Siempre me ha encantado Tarragona. En otro siglo estuve una temporada viviendo allí y le tengo mucho cariño a la ciudad aunque, de aquellas, el tema gastronómico era más bien pobre. Recuerdo lo que nos costó, en nuestro primer día allí, encontrar algún sitio abierto para cenar a las 8 de la noche y recuerdo que, de lo poco que había en la ciudad eran Llesquerías, restaurantes donde comer llescas (tostas). Ahora todo ha cambiado para mejor. Hay zonas repletitas de bares y con muy buen ambiente para ir de tapas por Tarragona.

Las zonas están principalmente en el centro donde hay dos plazas con mucha concentración de bares. Una en la parte alta, en la Plaça del Fòrum, y otra en el Ayuntamiento, en la Plaça de la Font. Una delicia de plaza con casi 20 locales y donde hicimos nuestra parada. En la ciudad el concepto tapa es variable, dependiendo del local, siempre es de pago y en la mayoría es similar a una media ración.

Empezamos por Lola Tapes, recomendación de Pepa de losplaceresdepepa.blogspot.com y donde tomamos las tapas de mayor calidad del viaje. Nos sentamos en la barra y pedimos un vermú, una Coca-Cola y mosto. Allí todo lo que venden son productos de cercania, de km0. El vermú era marca "Medusa", de la que nunca habíamos oído hablar pero que era una maravilla. Con el mosto fue más flipante porque lo vendían por tipo de uva y tenían de muchos tipos: merlot, xarel-lo, macabeu, etc.

Para picar pedimos unas bravas, preparadas con alioli y mojo rojo, genial mezcla y un pulpo cuya textura era insuperable. Esta tapa tarda porque lo preparan a la brasa y lo hacen despacio para que no se queme... pero la espera merece la pena. Total, 17,75€
 

De ahí cruzamos a Quattros. El solecito de su terraza y ser uno de los más llenos nos llevó hasta él. A tomar un cava, una coke y unos mejillones del Delta por 10,60€

La última visita en la plaza fue para el Piscolabis, un buen sitio con enorme carta de tapeo donde recomendaban los buñuelos de bacalao. Los pedimos y no estaban mal pero no eran para tanto, aunque la tapa sale por solo 3,5€. Mejor las anchoas (10€) que con un par de cavas llevó la cuenta a los 18 euros.
 

Al día siguiente quisimos visitar la zona del Serrallo.  El antiguo barrio marítimo ha recibido un buen lavado de cara y está repleto de locales, más que de tapeo la zona es de restaurantes pero cometimos el error de no reservar y cuando llegamos era imposible entrar en ningún lado. De los recomendados, a cada cual más lleno. En L'Àncora la cola era infinita, igual en L'Anap. Probamos en varios más y vista la imposibilidad decidimos subir hacía la ciudad, a otra calle donde habíamos leído que había varios, Mendez Nuñez (junto a la Rambla), donde realmente el único que merecía la pena era De Vins. Un elegante sitio, con buen servicio y donde servían un menú de entrantes (foie, jamón, ensalada de tomate con ventresca), arroz con gambas y postre bastante digno, con muy buena materia prima aunque quizá con poco plato catalán para mi gusto. El ticket, con bebida que se pagan a parte, fue de 63 euros; 28€ el menú.
 

La siguiente escapada nos llevó al Delta del Ebro. No conocíamos la zona y, tras un paseo en barco, un amigo nos recomendó Lo Patí d'Agustí. Situado en Deltebre, en una zona con bastantes arrocerías, este era el más lleno. Tanto que incluso agobiaba un poco. Famoso por preparar los arroces al fuego quisimos innovar y pedimos un arroz de pato con anguila. Fallamos, además de tardar tanto que los entrantes (Pulpo en Cebolla y langostinos) estaban casi digeridos, el pato estaba duro y seco, y el arroz no cogió bien su sabor. La cuenta con un arroz para dos, los entrantes, 4 cavas, un postre y un café fue de 66 euros. Creo que el error fue la elección y que había que haber probado un arroz pelat, además el hecho de que permitieran fumar nos aguó un poco la comida, sobretodo al final cuando la mesa de al lado se pusieran a darle al puro ante el pasotismo del camarero que, por otro lado, había sido muy servicial toda la comida.


Para acabar la visita nos acercamos a Cambrils, donde resulta que. además de tiendas de cubitos y palas, hay dos estrellas michelín. Nos decantamos por El Rincón de Diego pero eso os lo contamos en otra entrada.

4 comentarios:

  1. Es curioso lo que está pasando ahora en España: Ciudades que de siempre eran más o menos aburridas han tenido que ponerse las pilas y crear con más o menos gracia una zona de tapeo para animar el ambiente de propios y extraños. De Tarragona me ha gustado la idea de los mostos de distintas uvas. En Madrid son muy populares los vermús de Tarragona, como sabrás.

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    1. Y que lo digas... esta evolución la he visto en Oviedo que no era abuerrida ni se comía mal pero que en pocos años se ha puesto a tope con las tapas...

      Y los vermús de Tarragona... que decir ;)

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  2. Hola!!!

    Gracias por el comentario. El Lola tapas siempre es un acierto, si bien es de los menos económicos de la ciudad, la calidad merece la pena.
    Una lástima que no pudierais probar nada del Serrallo, aunque me alegro que no esperarais la cola para L'Ancora, es todo fritanga especial turistas. Allí mucho mejor La Xarxa o Ca L'Eulalia, dos locales de diferentes precios y buena calidad.
    Y por el Delta hay muy buenos sitios, en la próxima visita no os olvideis de Ca'l Faiges, o de El Racó del Riu...
    Uys, y de Cambrils ya no digo nada, que me falta espacio, jajajaja. Buen sitio El Rincón de Diego, con una terraza fantástica. Ya estoy esperando la reseña. :-)

    Salut!

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    1. En el Serrallo pecamos de confiados. Pensabamos que en algún sitio cabríamos y al final nos tuvimos que volver a la Rambla... es una lástima pero como seguro que volveremos ya lo sabemos para otra vez ;)

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