jueves, 28 de enero de 2016

Hamburguesas XXVII: Ribs

Esta entrada va a ser corta pero ya que hemos hablado de otros sitios de estas características como Friday's y Foster vamos a completar la serie con el que nos faltaba: Ribs. Una franquicia de comida tex-mex con locales en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Castellón, Valencia y Alicante. Además, la entrada había que hacerla porque, de las tres franquicias famosas, esta es la mejor. Tanto el servicio como las hamburguesas están mejor preparadas. Aunque, como en toda franquicia, depende mucho el factor suerte, nosotros hemos estado dos veces y una fue estupenda y la otra mediocre

La carta no se diferencia en nada de la de la competencia: entrantes típicos como nachos o aritos, sandwitches, hamburguesas, comida méxicana y carnes tipo costillas que son la especialidad del local.

En la primera visita íbamos a por las hamburguesas, aunque empezamos la comida con unos aritos servidos en cucurucho. Correctos y poco grasientos aunque parecían congelados (6,65€)

Las hamburguesas las preparan bien. Con el punto perfecto y la carne muy jugosa. Con el pan tostado, se deshace un poco. Tomamos una Bacon Cheese Big (10,55€) perfecta y muy digna para ser de un local de este tipo:

Y una Angus Beef Burguer, que era una señora hamburguesa. Elaborada con carne de ternera Angus, cebolla frita Budweiser y salsa americana (11,95€)

En la segunda visita atacamos una Angus Bacon que resultó estar seca a pesar de pedirla al punto

Y, por cambiar, unas costillas que madre mía... secas, sosas, duras. Parecía estar royendo los restos de una momia egipcia. 

Como postre, un brownie

Como en todos estos locales, la decoración es far-west-extremo, sobrecargado de maderas, bicis y cartelería americana. Hasta te dejan un babero para comer con toques de vaquero. Además también tienen los típicos detalles para los más pequeños y poder considerarse un lugar para comer con niños; te dejan encima de la mesa una bolsa de papel con pinturas, mantel para colorear y un vaso de plástico decorado con dibujitos. Hay dos menús infantiles, el Brasas, con bebida y un plato (hamburguesa, pollo o perrito) por 4,55€ y el Ribbo, al que se le añade el postre.

El precio medio es de unos 20€. La cuenta en la primera visita con aritos, las dos burguers, dos cokes (caras a 3,10 y con el rollo refill) y dos café por 40 euros. La segunda con buguer, menú infantil
Los defectos, los típicos de estos sitios, como la Coca-cola, cara (3,1€) de grifo y con la típica oferta de refill. En la segunda visita con menú infantil, burguer, costillas, 2 cokes, brownie y café: 45,90€

Evidentemente estos locales nunca van a estar a la altura de una hamburguesería gourmet y para el servicio y la preparación depende mucho el factor suerte pero bueno, es la cadena menos mala de todas.

jueves, 21 de enero de 2016

Asiana Next Door: Cilantro Power!

Asiana fue la sorpresa gastronómica de moda hace unos años. Una tienda de antigüedades orientales donde, por las noches, se podía degustar cocina fusión de platos asiáticos con peruanos preparados por el chef Jaime Renedo. Tuvo tanto éxito que justo al lado abrió Asiana Next Door (y hace unos meses Pink Monkey)

Convertido ya en restaurante normal, elegante, pero carente del romanticismo y la originalidad que tenía el Asiana original, es una de las mejores opciones que hay en Madrid para disfrutar de la tan de moda cocina fusión latino-asiática, sus ceviches, tiraditos y limas o sus dumplings, woks y thais... ah, y el ingrediente estrella: el cilantro... cilantro power... muuuuchos platos saben a cilantro, el perejil chino.

El local está dividido en tres áreas, la de la entrada, de la que la clientela se quería cambiar por el frío que entraba, una intermedia con pocas mesas y barra donde se puede comer y la del fondo que es la mejor por ser la más tranquila y cómoda. También es la más intima, si por íntimo entendemos que no hay apenas luz y no se ve un pimiento. Al fondo tiene una ventana hacía la cocina donde se puede ver a los cocineros preparando algunos de los platos.

La carta es bastante variada, para pedir varios platos en plan tapeo. También se pueden elegir menús, hay dos, uno corto de 35€ y otro un poco más largo de 15 platillos más postre por 45 euros y que fue nuestra elección. Los platos, al ser tapas o bocados, venían en grupos y elegantes platitos; como detalle creo que deberían mejorar los palillos porque esos baratos, de madera mala, deslucen mucho:

- Ostras al natural con granizado de ponzu

- Mejillones Nam Jim
- Kimuchi de zamburiñas: las dos tapas juntas, a cada cual más buena.

- Ensalada vietnamita de langostino, mango verde y salsa de Firecracker

- Tiradito de corvina con aji amarillo y rocotto

- Tiradito de bonito Nikkei con tamarindo y wasabi (sustituía al tiradito de pez mantequilla con crema de aceituna Kalamata que nos cambiaron al no gustarnos el queso) y que nos vino genail ya que era un gran plato con la textura del bonito perfecta.

- Nikuman de mozarella de búfala y shitake

- Wan-Ton con tuétano y huevas de mújol

- Chapati negro del día con Massala y Raita. Puro sabor a cochinita, delicioso

- Satay balinés de pollo de corral con coco, lima y chile

- Spring rolls vietnamitas servidos con hierbas aromáticas y menta fresca

- Dumpling de gambón con salsa Pedro XO

- Dumpling de panceta ibérica con salsa Tonkatsu

- Momos a la Huancaina

- Curry del día: Curry rojo de carrillera Ibérica. Se nos pasó hacerle foto, esta última presentación ya no era una tapa sino un plato para compartir.

- Postre Next Door: Batido de Mango Lassy con yogur Griego y Hierbabuena

El servicio es correcto aunque lento en algunos momentos, un poco al principio para tomarnos nota y un mucho al final para traernos el café y la cuenta, casi nos dormimos esperando. El total de los dos menús, una botella de blanco Navamonte 2.012, agua y café fue de 108 euros.

La comida está muy buena, quizá sea de los mejores sitios para probar este tipo de platos ya que los platos son magníficos y es un lugar muy recomendable pero.... ya no sorprenden porque ahora tooooooodo es fusión (Tanta, Pink Monkey, Chifa, Sudestada, etc.), quizá, como ocurrió a finales de los noventa con la cocina molecular y Adriá, ahora sea la influencia de la Michelín y de Dabiz Muñoz pero todo tiene los mismo toques y los mismos sabores; la capital se está llenando de restaurante de este tipo y la verdad es que echamos de menos otras cosas.

miércoles, 6 de enero de 2016

Hamburguesas XXVI: Bacoa

Nuevo en la ciudad. En pleno centro de Madrid han abierto esta hamburguesería. Hamburguesería y solo hamburguesería. No busquéis nada más en la carta ya que el resto de opciones son: una ensalada o elegir el acompañamiento entre patatas fritas, alioli, rústicas y bravas o ensalada mezclum. Tampoco hay postres y las bebidas van en vasos de plástico.

El funcionamiento es simple, coger una carta-hoja de pedido, rellenas lo que quieres, lo das en barra y pagas. Te dan un aparatito con tu número de pedido y cuando está listo o te avisan o te lo bajan si estás en la planta inferior. Te bajan la comida, la bebida te las bajas tú y apañate como sean varias cosas porque no hay bandejas y tendrás que darte varios viajes.

El servicio es joven y atento. Un poco inexperto pero he de reconocer que le ponen ganas y buenas maneras. El local tiene una buena decoración, original y con toques como las sillas con cesta inferior para dejar las cosas. Por ponerle un pero la planta de abajo tiene un bonito techo pero del que cae polvo de ladrillo, es un detalle que deberán pulir porque resulta algo incómodo.

La carta de hamburguesas tiene 11 referencias. Desde la clásica, con tomate, lechuga a una Burgos de cordero lechal, Vegetariana, Japonesa, de pollo u otros tipos con ya pocas variaciones, Australiana, Machega o Bacoa.

La hamburguesa: siempre las hacen al punto, se lo pillan bastante bien, incluso un poco por debajo, algo que en mi caso prefiero a que la hagan demasiado. También consiguen buen sabor a parrilla. El pan también lo puedes elegir entre blanco, integral o sin pan. El blanco es consistente, muy tostado y apenas se deshace. Al pedirla puedes elegir también si quieres carne del Norte o ecológica de los Pirineos, el tamaño es de 200 gramos. Las salsas están sobre las mesas, son caseras y hay brava, brava picante y ketchup dulce que no gustó demasiado porque no tenía mucho sabor.

Nuestra cata fue:
- Una japonesa (6,70€) con la carne glaseada, lechuga y salsa Teriyaki. El tratamiento de la carne no me convenció porque la secaba un poco pero estaba buena

- Una clásica: con la carne roja, tomate, lechuga, cebolla y mayonesa casera. Muy lograda para el precio que tenía (5,90€)

En resumen: las hamburguesas están logradas, merecen la pena y son baratas, por 10-15 euros puedes tomar la hamburguesa con bebida y acompañamiento. En nuestro caso tres hamburguesas, con tres bebidas y dos de patatas salió por 30 euros. Como no es un restaurante no es lugar para una comida tranquila y de sobremesa pero es una buena opción para comer algo rápido...
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