lunes, 29 de junio de 2015

El Bálamu - Taberna Marinera en Llanes

A pesar de ser un pueblo de lo más turístico, Llanes no se caracteriza, salvo contadas excepciones, por tener buenos locales hosteleros pero esta taberna es una de ellas. Inaugurada el año pasado y regentado por los antiguos propietarios del Restaurante Barlovento, también en Llanes, podríamos considerarlo como nuestro descubrimiento de esta temporada. Situada en pleno puerto pesquero, en la parte alta del mismo edificio de la rula (rula es el sistema de subasta de pescado en el que se cantan los precios a la baja y el primero que ofrece se lleva la subasta, por extensión se llama así al edificio de la lonja), tiene unas vistas espectaculares y junto con la calidad de su carta, lo hacen un sitio más que recomendable.

Si tienes suerte, como tuvimos nosotros, puedes disfrutar en primera fila de una comida orientada a un amplio ventanal que da al mar, con el puerto en primer plano, la costa y el mar abierto. Si no tienes esta suerte, aunque estés más atrás, se ve el mar desde cualquier mesa, pero además, la decoración del local es de lo más agradable.


Disponen de carta para tapear en barra, junto con alguna mesa alta a la entrada, y carta diferente para el restaurante. Dada su situación y el nombre del restaurante ("Bálamu" = banco de peces), es obvio que el punto fuerte de la carta son los pescados. Frescos, frescos, fresquísimos, aunque también disponen de otros platos para los carnívoros que no se quedan atrás. En la carta figuran todos los pescados habituales y puntean los que están disponibles. En nuestra visita, este punto fue un poco caótico, ya que unas cartas tenían punteados unos pescados que en otras no estaban... tendrían que cuidar un poco más este aspecto.

Tras un largo debate, ya que nos apetecía casi todo, nos decidimos por unos entrantes para compartir:

- Croquetas de jamón, con un relleno prácticamente líquido

- A falta de pastel de cabracho, elegimos un pastel de salmón
- Anchoas
- Ensaladilla rusa

Para comer, como platos principales, elegimos uno por cabeza, aunque dado el tamaño tanto de las raciones como de los platos, bien podríamos haber compartido:
- Merluza: fresquísima y perfectamente cocinada, como no podía ser de otra manera.

- Pixín (Rape): Igual que lo anterior, espectacular

- Pitu Caleya (podría traducirse como Pollo de Corral al otro lado de la Cordillera Cantábrica), cocinado a la manera tradicional, con su carne bien oscura y fuerte sabor. Ración increíblemente grande y aderezado con sus patatas fritas perfectas

- Cachopo, el tradicional filete empanado asturiano, relleno, habitualmente, de jamón y queso. Su valoración, habitualmente, se hace por volumen. En este caso, estaba a la altura de lo esperado, tanto en sabor como tamaño.

Y por si fuera poco, decidimos pedir tres postres para los 5, a compartir. Nos decantamos por un arroz con leche, tarta de chocolate y tarta de manzana. Los tres estaban también magníficos. Yo, que soy chocolatera a más no poder, en esta ocasión tengo serias dudas de si me quedo con la tartade chocolate o la de manzana.

En resumen, las raciones bien abundantes, como es de esperar en Asturias pero además, todo, absolutamente todo, estaba exquisito. Ninguno de todos los platos elegidos flaqueó por ningún aspecto.

Finalmente la cuenta ascendió, con 3 cervezas, una botella de vino blanco (no me quedé con el nombre...), un par de botellas de agua y cafés, a 43 €/pax.

En definitiva, si estás por el Oriente de Asturias y quieres darte un homenaje con productos de mercado y especialmente pescado recién pescado (valga la redundancia), no dejes de visitar El Bálamu. Por cierto, es imprescindible reservar.

jueves, 18 de junio de 2015

Hamburguesas XXI: Rock&Roll Madrid

Lo primero que vimos cuando entramos fue la barra, con la imagen de los Beatles cruzando Abbey Road. Como buen beatlemaniaco pensé: "Esto empieza bien", pero luego nos llevamos una pequeña decepción. Un domingo, a las dos de mediodía, no había nadie. El local, pintón a la entrada y en la primera zona de mesas muy acogedora, flojeaba después, en la zona de restaurante, que era demasiado fria. A pesar de los dibujos rockeros y de las mesas con los logos de grupos musicales la sala no disimulaba que debía haber sido un antiguo mesón, pequeño, con ventanucos y con una sensación extraña en la colocación de las mesas.

La carta tiene bastantes novedades en los entrantes con respecto a otros locales del estilo como huevos rotos, carpaccio, espárragos, foie y una gran variedad de ensaladas, se completa con las hamburguesas. La mayor parte son de cebón, de 200 gramos, excepto algunas especiales de ¿kobe?, atún, presa, pollo, bisonte y una para veganos de tofú. Todas tienen nombres de grandes músicos: Elvis, Mercury, Lennon, Ringo, Yoko (¿alguien me puede explicar porque está Yoko y no Paul o George????), etc..

El servicio fue atento y agradable, bueno en lineas generales. La comida no lo fue tanto:
- Aritos de cebolla. Lo pedimos siempre para comparar unos locales con otros. En este caso no destacan, parecían congelados.

 - Delicias de pollo. Estaban muy bien preparadas, con un rebozado muy rico y venían acompañadas de tres salsas.

- Hamburguesa Robert Trujillo: para un músico con ascendencia mexicana una hamburguesa con toques mexicanos, guacamole y aros de cebolla.

- Mick Jagger con  bacon, mezclum de lechuga, tomate raf y cebolla.

Las dos hamburguesas tenían el pan un poco seco, 200 gramos de carne de cebón que era algo mediocre y tenía poco sabor. A pesar de tener bien pillado el punto no estaban muy buenas. Venían acompañadas por unas pocas patatas ennegrecidas y blandas, síntoma de patata vieja.

No tomamos postre, la carta de los mismos era algo escasa y de algunos no había. Como tampoco tenían café pedimos la cuenta que con dos Cokes y un agua ascedió a 43,40 euros. Los precios son ajustados y las hamburguesas no son caras, están entre los 8 y los 12 euros (con excepción en la de kobe 14,5€). Además, en nuestro caso reservamos con El Tenedor y tuvimos un descuento del 30% por lo que salió todo por solo 32,30€

Lo mejor del sitio, además de las referencias Beatle, fue la música de fondo: puro Rock que no dejó de sonar ni un minuto pero en nuestro ranking de las mejores hamburguesas de Madrid no está entre los primeros lugares.

martes, 9 de junio de 2015

El Abrazo de Vergara

Hay un tipo de restaurante que yo llamaba los "restaurante gafapasta", hoy son hipsrest. Son aquellos que van de modenos, en los que ponen mimo en la decoración y presentación, antes con sus platos cuadrados y ahora con sus platos de pizarra, pero que gastronómicamente no aportan mucho. Eso le pasa al "Abrazo de Vergara" un pequeño y acogedor local del centro de Madrid que se define como de cocina de autor pero se queda en cocina correcta con elementos "de moda": risottos, ceviche, PX, quesos, etc. todo ello con su pizarra con espumas, salsas y/o módena

La comida es buena, con platos tradicionales renovados, algunos con acierto y otros no tanto. En nuestra visita éramos 8 comensales y pudimos probar varios de ellos. Comenzamos con un aperitivo, cortesia de la casa, de morcilla rebozada y que no estaba nada mal.

Luego pasamos a los entrantes:
- Pulpo a la brasa: bastante bien el pulpo que iba acompañado de un parmentier de patata y reducción de módena que eran totalmente prescindibles.

- Ensalada de pollo crujiente, vinagreta de miel, sésamo y tomate seco. Tuvimos que devolverla a cocina puesto que traía queso y no lo indicaba (a 5 de los 8 comensales no les gusta). Cuando las trajeron sin él triunfó.
- Tempura de langostino con crema kimuchi y alga wakame. El plato oriental que no puede faltar en ninguna carta moderna que se precie. La salsa estaba buena, con un toque picante que junto con el frescor del alga le daba su toque al langostino. A mi me gustó pero no debió agradar demasiado puesto que sobró.

Principales:
- Wok de pollo. Bien preparado pero no dejaba de ser un plato normalito

- Magret de pato con crema de mandarina y, de nuevo, con parmentier de patata. Fue uno de los platos más celebrados de la comida. Muy bien preparado.

- Rulo de rabo de toro con crema de patata (el mismo parmentier de los otros platos) puesto de fondo de dos montañas de carne de rabo muy seca.

- Bombón de bacalao gratinado con romescu y su relleno de langostino sobre pisto manchego. Si intentas poner el nombre del plato en un tuit no cabe. El plato era lo que veis en la foto: una bola de bacalao.

- Risotto de boletus

Para el postre te sacan una pizarrita con los que tienen, todos caseros y todos por 5 euros: Tarta Velvet, Yogurt griego con frutos del bosque
- Cookies con helado

- Tarta de Gin-Tonic: buen toque

El servicio es normal, intenta ser amable y cercano aunque lo intentan tanto que acaba siendo algo pesado. Fallan con la recomendación del vino y como no tienen carta (o no nos la mostraron) no pudimos ver que ofrecian. Al final tomamos un Viña Eizaga crianza (15€).

Terminamos con unos cafés a los que nos invitaron. La comida de 8 personas, con 6 entrantes, postres, una botella de vino y 4 de agua salió por 268 euros, menos de 35 euros pax muy buena relación calidad-precio. Si a esto le sumas que en las web de reservas puedes hacerlo con descuentos del 40% este restaurante se convierte en una buena opción. Aunque eso si, no es gran cocina de autor, aunque hemos visto que la carta ha cambiado desde nuestra visita y tienen mejor pinta no deja de ser cocina con pretensiones.
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