lunes, 22 de diciembre de 2014

Hamburguesa XV: Hamburguesa Nostra

Hamburguesa Nostra es, sin duda, una de las hamburgueserías más conocidas en Madrid. Bajo la marca Raza Nostra, los antiguos "Establecimientos Rodriguez" empezaron a vender sus carnes de una forma más elaborada, preparada para hamburguesa y con una variedad y calidad muy alta. Sus carnes preparadas fueron poco a poco extendiéndose por centros comerciales de Madrid hasta que llegó el primer local y de ahí un par más, además de corners degustación en gastromercados o los Gourmet Experience de El Corte Inglés en varias ciudades: Madrid, Sevilla, Alicante y Barcelona.

Nosotros queríamos probar la hamburguesa en un sitio bien, tranquilamente sentados y con toda la carta a nuestra disposición por lo que fuímos al restaurante de Las Rozas. El servicio nos atendió perfectamente, y menos mal!! porque es algo complicado pedir: hay un móntón de tipos de carne, los mismos que venden en las Carnicerías RazaNostra, todas de muy alta calidad y con los ingredientes dentro, por lo que primero has de elegir la carne y el precio va en función del tipo. Hay cuatro clases que, juntas, suman más de 30 tipos:
- Basic, 9€: Española, Argentina, RazaNostra, Deportista (de pollo y manzana),  etc.
- Classic, 10€: Madrid, Ranchera (con frijoles), Ragú, Teriyaki, Transilvana (queso, cebolla y eneldo), etc.
- Gourmet 11€: donde estaba la famosa Juan Pozuelo, el chef que lideró estos restaurantes hasta 2.016. 
- Selección 13€: Buey, Valles Esla o Waguy Kobe (ojo solo es estilo Kobe, evidentemente, y vale 14€)

Tras el tipo, a escoger el contenido. Todo te lo cobran, el tomate, la cebollas, todo se paga menos la lechuga. Luego elige el pan (sésamo, mollete, artesano o sin gluten) y algún acompañante extra, la hamburguesa viene con patatas chips con pimentón pero con un coste adicional tienes en carta extra de chips, ensalada, tomate aliñado o patatas fritas. Por último selecciona las salsas, te dan un montón a elegir y puedes pedir una selección de varias, hay 12, entre las que destacan alioli de ajos tiernos, mahonesa-aguacate-lima, mostaza-dulce con estragón. Suenan bien pero no te confies; son todas preparadas y como tal saben a eso: a salsa de bote. 

En nuestra cata pedimos una Valles Esla y cometí el error de pedir poco hecha... estaba tan poco hecha que estaba fría como un muerto y junto a que el tomate estaba recién sacado de la nevera se quedaba un sabor poco gustoso.

La otra, Ragú, estaba mejor hecha y al no tener tomate helado estaba más sabrosa. En esta si que acertamos y estaba más que decente. Lástima de la primera elección y de desaprovechar una carne tan buena en una preparación tan mala.

Al final, como te cobran todos los ingredientes, la Valles Esla salió por 14 euros y la otra por 11€ que más patatas fritas, Coca-Colas y café puso la cuenta en 33,50€, un pelín caro, sobretodo la hamburguesa de 14€. Por ese precio hemos comido hamburguesas mucho mejores!!.

Comentar que como la visita fue en lunes nos dijeron que había varias cosas de la carta que no tenían pero no cosas sofisticadas, no, cosas normales como aros de cebolla o beicon para la hamburguesa... un poco desastre. Al final un sitio con muy buena carne pero donde no triunfaron con la preparación.

Por desquitarnos hace poco volvimos a una hamburguesería de esta cadena, concretamente a la de Ortega y Gasset. Aquí se notó un cambio, una carta más seria, con hamburguesas preparadas y de mayor calidad y sin las salsas infames (Ver carta). Pedimos la hamburguesa especial de la carta , la Angus Black Nebraska, con pan de cerveza que estaba algo duro por abajo y carne Angus Beef que no nos pareció de mucha calidad. Un poco más de lo mismo a un precio alto 16€ que con un brownie enano y una coke llevo el ticket de una comida para uno a 24 eurazos. No son malas hamburguesas pero son caras y las hay mucho mejores por lo que ha descendido varios puestos en nuestro Ranking. Pincha aquí.

martes, 16 de diciembre de 2014

Fabada III: Casa Gerardo (Prendes)

Hace unos tres años estuvimos comiendo en La Máquina de Lugones y pretendíamos buscar la mejor fabada de Asturias. Desde entonces, por unas cosas o por otras, dejamos aparcada nuestra búsqueda hasta el pasado Puente de la Constitución, en el que quisimos aprovechar nuestra estancia en Asturias para visitar el otro clásico de la fabada por excelencia: Casa Gerardo. Ubicado en Prendes, a mitad de camino entre Gijón y Aviles, desde fuera, es un bar de carretera, pero que alberga más de 130 años de historia y donde cocinan ya la 4ª (Pedro Morán) y 5ª generación (Marcos Morán) de la saga familiar, que están al pie del negocio y pasan por las mesas para escuchar opiniones y asesorar en lo que sea menester.

Yo tenía muy claro que quería fabada. Sólo fabada... pero mis acompañantes, al ver que había dos opciones de menú degustación, consideraron que, ya que estábamos ahí... y yo, un poco a regañadientes, tuve que aceptar, ya que como habitualmente en estos casos, el menú era para mesa completa. Mi gran temor era encontrarme con un cuenquín con 4 fabes y una esquinina de cada carne del compango, pero ¡qué equivocada estaba! Una vez pasado por ello, os recomiendo que no dejéis de probar el menú degustación. Tiene auténticas delicias, tratadas con una exquisitez inigualable y de colofón, ¡platazo de fabada con opción a repetir! A mí, se me saltaban las lágrimas...

Los menús eran el "Prendes", más amplio y de 100 €/pax y el "Carreño" por 60 €/pax. Nos decantamos por el segundo, más corto.

Mientras debatíamos y nos poníamos de acuerdo, nos sirvieron un caldito para entrar en calor. Con el día que hacía, se agradeció.

El menú en cuestión se desglosaba:
BIENVENIDA
01. Cóctel: manzana con sabor a blodymery

SNACKS
02. Bocadillo crujiente de quesos, solo para una comensal ya que el resto avisamos de que no comíamos queso

03. Aceituna del vermú: rellena de gelatina de Martini
04. Consomé especiado de bonito seco: Psé... parecía alguna sopa estilo japonesa. Pasó sin pena ni gloria

05. Salazón de la casa... de pitu caleya: visualmente, era una mojama. 

06. Rollito de pepino y anguila: Muy rico y fresco

07. Croquetas del compango: jugosidad de las croquetas asturianas y muy sabrosas... Afortunadamente, tocábamos a dos por comensal.

EL MAR Y EL HUERTO
08 . Chopa . Nabo: Un ceviche magnífico, con leche de tigre. Posiblemente el mejor plato lo devoramos de tal modo que se nos olvidó fotografiarlo.
09 . Ostra . Verduritas: Ostra XXL escabechada. Muy rica.

PRODUCTOS y SABORES
10 . Quisquillas al natural: Con una sopa, donde se infusionaban. ¡Magnífica idea!

11 . Un pez. Salmonete: limpísimo y exquisito

TRANSICIÓN CÁRNICA
12 . Una carne. Papada: De entrada, el plato nos asustó un poco, por si era una fabada "versionada". Respiramos al ver que no.

TRADICIÓN SIN COMPLEJOS 1
13 . La fabada: La reina de la casa y del menú. Como ya indicamos, cantidad al gusto del consumidor (como debe de ser en Asturias). Faba muy suave y plato nada pesado. La única pega es el ligero regusto a mantequilla que tenía, que la diferencia de las tradicionales. Aún así, la disfrutamos enormemente y sus carnes estaban exquisitas.

DULCE & ÁCIDO
14 . Cóctel margarita. Manzana con sabor a tequila

15 . Cítricos: Helado de mantequilla con salsas cítricas

TRADICIÓN SIN COMPLEJOS 2
16 . La crema de arroz con leche: Pues si la fabada es la reina de la casa, el arroz con leche es el rey. Ración también inmensa y, en caso de que no te guste, te ofrecen alternativa. En mi caso, me decanté por la torrija. Magnífico cierre.


Creo que hay que destacar el magnífico servicio que recibimos durante toda la comida. El salón donde estábamos era de 4 mesas de 4 - 6 comensales y todo el salón estuvo perfectamente atendido por un único camarero que se encargaba de la presentación de los platos y prestar atención que no faltara de nada.

Al final, salimos con las tripas bien llenas y muy muy contentos. La cuenta, con bebidas, una botella de Burdeos Domaine de Courteillac y cafés fue de 286 euros para cuatro, un gran precio para todo lo que comimos y para un Estrella Michelín.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Burgos: Guía de tapas

Ya habíamos estado de tapas por Burgos hacía un par de años. En aquella ocasión fue una visita rápida, de apenas una noche, que nos sirvió para conocer por donde se movía el tapeo y para comprobar que es una ciudad con gran ambiente de barra y pincho. Esta vez, de manera más sosegada, hemos podido probar más bares y comprobar que el estilo es el que ya comentamos: pinchos de pago, a precios entre el euro y los 2,5€. De media barato (aunque algunos locales se suben a la parra) y con dos zonas básicas para su degustación: la calle San Lorenzo y los alrededores de la Catedral: las calle de la Paloma, Porcelos y, principalmente, Sombrerería.

La calidad de los pinchos suele ser bastante buena, aunque se nota cierto crecimiento del modelo low-cost pero la celebración de una feria "De tapas por Burgos" en las fiestas de San Pedro, en junio, fomenta la calidad ya que los locales premiados suelen ofrecerte las tapas ganadoras en sus cartas. Como visitamos muchos locales hemos marcado con una (R) los que, a nuestro entender, son imprescindibles.

Zona Catedral/Sombrerería:
- Rimbombín (R): Un local grande, con una larguísima y bien provista barra son la carta de presentación de uno los locales más conocido de la ciudad. Un sitio que merece la pena. Tomamos Huevo a baja temperatura con pisto y aceite de trufa, dos croquetas de jamón y una bola de morcilla con puré de manzana (que estaba bastante mala) con dos Coca-colas y un agua por 9,5€

- Taberna Pecaditos: es un low-cost originario de aquí. El primer local lo abrieron en la calle Calzadas y este de Sombrerería es el segundo. A partir de aquí franquiciaron la marca y ya están extendidos por bastantes lugares de la península. La idea: vender productos de calidad por 1€... de mucha calidad la verdad es que no son. Eso si, estaba lleno. Es un estilo los "100 Montaditos" que además de montados ponen bocaditos en tortita de aceite. Pedimos un pecadito de mini-hamburguesa y uno de morcilla con huevo de codorniz. Con agua, leche y vino blanco: 6€

- La Cabaña Arandina (R): De los más caros de la zona, lo visitamos hace un par de años porque vimos que estaba recomendado por las guías Routard y Michelín. Es más de raciones que de tapas pero también puedes tomar de estas últimas. Tomamos 2 chacolís burgaleses, 2 cervezas, 2 pinchos de gambas, un croquetón y una tapa de pulpo vinagreta por 16 euros.

- Cervecería Morito (R): El primer día, y eso que era jueves, no pudimos entrar de la de gente que había. Es un sitio más para cenar y que tiene su mayor encanto en la relación calidad-precio, muy barato, raciones y tostas enormes y de muy buena calidad. El pincho de Morcilla merece la pena. Nosotros pedimos las bravas que llevan alioli y salsa brava (1,5) con dos coca-colas (de grifo, esto no mola): 4,5€


- La Sirenita: sabíamos que era otro low-cost y sabíamos que era de los mismos que el Pecaditos. Aún así había que probarlo para opinar y bueno... más de lo mismo... no somos contrarios a los low-cost. Generan ambiente y competencia, pero no suele ser buenos. Aquí pedimos unas bolas de pollo que estaban bien, un vino y un mosto. Todo por 3€

- Froilán (R): Pequeño y algo menos lleno que los bares de los alrededores pero estaba bastante bien. Una carta de tapas y otra de raciones donde se veía que no era caro. Pedimos una ración gambas gabardina (3€) con un pincho de autor llamado "Morcilla de Potro con chips vegetales", era una especie de carne con morcilla bastante rica que se acompañaba de lechuga empanada!!! no estaba mal la verdad. Pedimos también un pincho de tortilla, un blanco y una coke y pagamos 9,9€

Catedral/La Paloma:
- A!Sonante: un gastrobar by Jesús Basurto. Moderno y con una original carta. Te ponen tapa de cortesía: chaka empanada y de comer pedimos un bacalao con vinagreta y piquillo (2€). El bacalao tenía un punto estupendo pero el pincho acababa cansando. Lo tomamos con un blanco y un agua y salimos por 4€; un gran precio.

- Gaona: Era extraño. El más pegado a la catedral no entramos al principio porque recordaba a los sitios medio guiri medio cutres que bordean la plaza mayor de Madrid. Luego, por dentro, una parte de bar cutre y no muy lleno y, al fondo, un restaurante perfectamente decorado y hasta arriba. Pedimos un Pincho de Morcilla con Huevo y beicón recalentado y poco digno con un vaso de leche, un agua y vino blanco. Eso sí, de precio muy barato: 5€ todo.

- El 22 Vinos y Tapas. De pinchos sofisticados y algo más caro que otros bares de la zona. Tomamos una brocheta de pulpo (una especie de pulpo en gabardina) y una muy currada tapa de pisto, huevo de codorniz y cecina. Con dos Coca-Colas salió todo por 9,40€

- La Mejillonera (R). Un clásico. En Palencia hay otra Mejillonera con las mismas tapas, estilo y, dado lo económico que es, con el mismo público juvenil. 2 mostos, 1 Coca-Cola, 1 vino blanco y una de mejillones a la escocesa todo por poco más de 7 euros.

Zona San Lorenzo: una calle muy estrecha que sale de la Plaza Mayor. Al igual que Sombrerería muy animada y con locales muy diversos, clasicones, low-cost, modernos e incluso una Competencia, los de la tapa de pizza que hay por León y Asturias. En nuestra cata le dimos a:

- La Perla Arandina (R): Estupendo bar. De los típicos de paisanos pero con un trato exquisito. Nos tomamos un pincho de bonito, uno de hamburguesa y, además, una ración de oreja rebozada. De tapa nos pusieron dos caldos y todo, con dos cokes, salió por 11,5. Los pinchos son algo caros, 2,6€ pero el conjunto merece la pena.

- Mesón los Herreros (R): Visitado en 2.012 sigue siendo uno de los imprescindible de la ciudad. Nos equivocamos con la tapa, pedimos una tabla de patatas cuando la de moda era el Flamenquín relleno de Boletus. Al final fue una ronda rápida por 11,30€

- Casa Pancho (R): También visitado hace un par de años, repetimos de nuevo, como no, es de los bares más emblemáticos de la ciudad. Muy famoso por sus cojonudos (chorizo con huevo de codorniz) y sus cojonudas (con morcilla). Genial el trato y geniales las tapas. Además nos ofrecieron tapa de cortesía (panecín con jamón o pate). Un Ribera, un mosto y una pareja (un pincho de cada) por 4,5€

- El Orfeón Burgalés: paisaneo total. Un local decadente pero con todo su encanto, su baño mixto y su barra llena de productos fríos: langostinos, anchoas, bonito, gildas, etc. Nosotros tomamos un pincho de langostinos, un vino y un agua: 3€

- La Lorencita: un bar moderno, igual que muchos con estas nuevas decoraciones en blancos era algo frío. Anteriormente era un low-cost llamado Quecaña. Entramos por los carteles de los pinchos del concurso: ganador del pincho de 2.014 de tapa fría. Tenían buena barra pero estaba vacío. Probamos el pincho caliente ganador de 2.013: ventresca confitada de bacalao con boletus (2,5€). Muy bueno. Con una croqueta, un mosto y un ribera: 6,3

- La comidilla de San Lorenzo (R): de los más llenos de la calle y de los más recomendables ya que las tapas no son tan caras (no llegan a dos euros) y están muy curradas. Nos pusieron un caldito con la consumición y aparte pedimos una tosta de chaka y un crujiente de boletus que con un ribera Crianza (2,4) y un mosto salió todo por 6,6€

- La quinta del Monje (R): otro de los llenos de la calle y otro de los recomendados: un cava, con un mosto y un huevo del monje, ganador también un año del concurso de tapas y consistente en una mezcla de foie con boletus y espuma de huevo, sabores muy intensos, por 6,2€

Después de este viaje nos hemos quitado la espinita que teníamos con la ciudad, la hemos disfrutado a tope, con sus pinchos, su ambiente y su frío!!!

martes, 2 de diciembre de 2014

Restaurante Bacira

Bacira es probablemente el restaurante de Madrid que más suena últimamente en las redes sociales. El boca a boca ha llevado a que para conseguir mesa en este local del barrio de Chamberí donde cocinan Vicente de la Red (que ha estado en Restaurantes del prestigio de El Celler de Can Roca, Aponiente o Viridiana), Gabriel Zapata y Carlos Langreo, haya que esperar más de un mes, pero bien merece la espera

Se define a sí mismo como restaurante "donde el Mediterráneo y Asia se dan la mano". O lo que es lo mismo, podría ser un restaurante de comida fusión, pero no solo eso. Tienen platos tradicionales y platos donde se mezclan sabores y texturas de una forma mágica, pero sobre todo, lo más importante, todo está riquísimo.

En la carta ofrecen de casi todos los platos medias raciones, idea magnífica para poder degustar cuantos más platos mejor. Mientras elegimos, nos sirvieron unos chupitos de brandada de bacalao, con el detallazo de servirnos uno por cabeza, contando también al niño. Magnífico comienzo.

Queríamos probarlo todo, pero finalmente nos dejamos asesorar (fantásticamente, por cierto) para no pasarnos y poder probar un poco de todo. Optamos por:

- Navajas con bergamota: Plato muy bonito, con mejor sabor aún. El contraste de la bergamota con el sabor a mar, de lo más acertado. Probablemente el mejor plato del día. No podíamos empezar mejor.

- Tiradito de vieiras con tobiko, brotes, cortezas y yuzu: Muy buena, con la gracia que dan las huevas de pez volador.

- Huevo a 65º con migas, patatas y chorizo: De lo más tradicional, sin innovación ni fusión de ningún tipo, pero no por ello menos rico. De hecho las mejores migas que hemos comido últimamente. Se presenta con el huevo escalfado y lo parten y mezclan al servirlo.

- Mollete japonés de mollejas de ternera, chimichurri, menta, pepino y ají amarillo: El mollete tiernísimo con sabor intenso.

- Chipirones encebollados a la plancha con su tinta: Muy buena presentación, y rico de sabor pero sin innovaciones.

- Cerdo ibérico agridulce: Tampoco es ninguna innovación y probablemente resultara el plato más prescindible de todos. Además, llevaba entre los ingredientes cilantro que como siempre, se superponía a cualquier otro posible sabor.

Ya en los postres, elegimos:

- Nuestra versión del "Drácula": Fue nuestra primera referencia de este restaurante y teníamos clarísimo que lo queríamos probar. Fantástica manera de rememorar la diversión infantil asociada a este polo de nuestra infancia. No puedes dejar de probarlo.

- Chocolate3: Con lo que me gusta el chocolate, no podía dejar de pedirlo. Estaba muy rico, pero la verdad es que al lado de la maravilla del Drácula, no aportaba nada nuevo.

La cuenta final, con agua, refresco, un par de copas de vino Jaspi Blanc (Garnacha) y café, salimos por 45 € por cabeza.

En definitiva, un lugar más que recomendable y apostaríamos que próximamente tendrá algún "galardón de reconocido prestigio". Os recomendamos eso sí, que si vais, os atreváis con los platos más extraños de la carta y os salgáis de lo "tradicional". Esa fue la recomendación final del Maitre que nos tuvo atendidos de manera espectacular desde que cruzamos la puerta. Creo que cuando volvamos le haremos caso y nos dejaremos llevar al 100% por sus recomendaciones.
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