lunes, 28 de octubre de 2013

Tapear en Granada: primera... segunda... tercera...

Hace 5 años, a.b. (antes del blog) estuvimos en Granada un puente de la Constitución. Fuimos con muchas ganas después de haber oído maravillas de la ciudad y volvimos decepcionados. Si hubiéramos tenido blog en aquellos tiempos, nos habríamos despachado a gusto con la fama de la ciudad. Ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo y el haber regresado, yo resumiría aquella visita recomendando no ir en ese puente. La ciudad estaba saturada y los locales no daban a basto.

En esta ocasión, en el mes de Octubre organizamos una excursión con nuestros amigos de la autodenominada Asociación Gastronómica "El Conjunto" para dar una segunda oportunidad a tan afamadas tapas y con las que tanta mala suerte habíamos tenido en nuestro primer intento.

Iniciamos la búsqueda de alojamiento con tiempo y pese a ser un fin de semana normal nos encontramos con muchas dificultades de disponibilidad y, sobretodo, de precio. Al final nos alojamos en el Hotel Universal muy bien situado y que encontramos gracias a este link de hoteles para dormir en Granada.

Lo primero que hay que destacar es que en la ciudad hay varias zonas de tapas: Catedral, Calle Navas, Calle Elvira/ Plaza Nueva y El Realejo (por la que no pasamos). Las tapas te las ponen en función de la ronda que lleves: primera, segunda, tercera, etc. y en teoría la calidad sube en función del número de ronda aunque nosotros esto no lo apreciamos. No te las cobran... o más bien, van incluidas en el precio de las consumiciones (entre 2 y 2,50 € en general aunque alguna está por encima). No nos atrevemos a recomendar "los mejores" porque hay una cantidad abrumadora de bares y solo pudimos probar unos pocos, así que resumimos nuestra experiencia:

Zona Catedral:
- Bar Manolo: Tomamos tres rondas, donde el vino salía a 2,50 € y las cañas a 2 €. La primera nos la acompañaron de pescado adobado, la segunda de albóndigas y la tercera, cazón con aceitunas.

Calle Navas:
- El Tabernáculo, merece la pena entrar solo por la decoración de las vírgenes en estampitas, posters, calendarios, etc. Un poco claustrofóbico. El vino (al menos el blanco) te lo dan a elegir: dulce o semiseco, con lo cual, te recomendaríamos que en este bar pidas una caña. Nos acompañaron la ronda de una tapa de salchichas y las 8 consumiciones nos salieron por 15,80 euros.

- Taberna del Vico: al lado del Tabernáculo y más vírgenes por los techos (un poco más discretas, eso sí). Sufrimos hasta el final por unos flamenquines que parecía que nunca iban a llegar...
- Los Diamantes: local emblemático y de los más tradicionales de la ciudad, de los que nos gustan a nosotros, con más de 20 años de experiencia y una fama que sobrepasa las fronteras de la provincia. La ronda vino con tapa de pescadito frito, la más clásica del bar.
- La Chicotá: 4 vinos y 2 cañas. Con el vino, al ir a pagar nos la metieron. Nos dijeron "como habéis pedido tantos vinos os sale más barato que os cobre como botella". Y nos cobró 13 euros (a 3,25 cada vino). Y digo yo, ¿eso no lo puede decir al principio y servinos la botella? la tapa era de ensaladilla, muy rica.
- La Chopera. Cocina cerrada porque eran las 12:30 y aquí sobre las 12 cierran, así que sin tapa nos quedamos. ¿No habría sido posible una tapa fria? En ese bar nos cobraron 15,20 por 2 cañas y 4 vinos. Cada vino a 2,80€... y llegamos a la conclusión de la noche: es el timo al que te arriesgas con el tema de las tapas, si no te la ponen, pagas el vino a precio de riñón.

Albaycin:
- El huerto de Juan Ranas: Totalmente turístico. Pagas la ubicación... pero ¡qué bien la pagas! Tienes unas vistas privilegiadas de la Alhambra, situado justo debajo del Mirador de San Nicolás, en el Albaicín. Te tomas un refrigerio al aire libre acomodado en un sofá mirando a la Alhambra por unos 3 ó 4 euros cada consumición (refrescos y cervezas)... Este precio no incluye tapa.
- Paramos a comer en El Acebuche. Menú del día 8 €, con un camarero graciosillo pero que al final daba mal servicio y mala comida.

Plaza Nueva/Elvira:
- Los Manueles: Otro de los tradicionales. Nos tomamos un par de rondas en la terraza. La primera tapa de carne con curry y la segunda de mini San Jacobos. Aunque no todos repetimos ronda, tuvimos tapita para cada uno. Buen detalle.


- La Cueva: Apenas se cabía. Cadena especializada en embutidos y la tapa fue de chicharrones y butifarra blanca. Con 4 vinos y 4 tapas salimos a 18 €.

- Taberna Salinas: Local grande, con mucho ambiente y cierra tarde. Servicio muy malo pero con tapas muy buenas y variadas (albóndigas, calamares, etc.)
. Con las bebidas acabadas la tapa no llegaba y en más de una ocasión tuvimos que reclamarla (detalle a tener en cuenta: pidiéndola con educación, no se ofenden por reclamarla!). En este local echamos el ancla y llegamos a la sexta ronda (aunque solo tuvimos 5 tapas). Fueron variando desde albóndigas, pescadito, calamares (buenísimos)... Pagamos unos 85 €, no demasiado teniendo en cuenta que tomamos entre 4 y 6 rondas cada uno y un par de raciones (una de pescaíto y otra de huevos con salchichas y morcilla).



Al final, nos reconciliamos con la ciudad aunque al coincidir con La Noche en Blanco, volvimos a tener una sensación similar a la vez anterior, de saturación por parte del personal de la hostelería.

lunes, 21 de octubre de 2013

Comerç24: Michelín también se equivoca

NOTA: a partir del 1 de enero de 2.016 este restaurante cierra temporalmente sin fecha de reapertura. El estrellado chef asegura que la intención es renovar y reformar el restaurante, trabajar desde I+D+i para rediseñar una nueva propuesta

Siempre hemos sido defensores de la Guía Michelín. Es la clasificación más conocida y más fiable pero, cada vez más, impone modas y estilos, premia más a los restaurantes modernos que a los de cocina clásica o, actualmente, se fija mucho en los restaurantes orientales o de fusión. Esto, que no tendría porque ser malo en si, acaba siéndolo cuando mediocres restaurantes se visten de modernidad, preparan un menú degustación de platillos que por separado no sorprende ninguno y, juntos, son una decepción.

A pesar de estar regentado por Carlos Abellán, otro discípulo de Adriá, esto es lo que ocurre con Comerç24; un restaurante del Borne de Barcelona que visité con dos grandes compañeros de los que saben disfrutar de la buena mesa (gracias Jose, gracias Álex). El Borne es una zona que en los últimos años ha crecido en locales y calidad y que ahora, con la finalización de las obras del Mercado del Borne, tiene más encanto aún por lo que, antes de entrar y aprovechando que era la Feria de la Tapa, nos dimos un paseo por la zona para tomar unas cervezas. Precios caros, eso si, 2,40€ cada caña con tapa.

Como buen restaurante de cocina moderna la decoración es funcional, original y sin sobrecargas. Por descontado con poca luz, en este caso poquísima, llegaba a ser molesto lo poco que se veía (lo notaréis en la calidad de las fotos). Y claro, como ya no se lleva ser clásico sino ser fashion el servicio es joven, desenfadado y ... malo. Pésimo, de lo más criticado de la noche. Para Álex el hecho de que la botella no esté en la mesa es una decisión del local y no del comensal por lo que, si es así, debe haber una especial atención en el vaciado de las copas que no se tuvo, es muy molesto tener que pedir el llenado (que no pasó) o esperar algo más de la cuenta a que lo hagan (que sí pasó). La opinión de José fue más dura, para él el personal “autorizado” a dirigirse a los comensales parecía que había sido rescatado del banquillo de reservas del peor equipo de la liga de actores, dedicándose a repetir, sin pasión y entre reverencias sobreactuadas, frases del pésimo guión de una mala secuela a la sombra de alguna película de éxito rodada en la costa del Cap de Creus. Estas dos críticas lo dicen todo. Para mi estaban descoordinados, nos tuvieron 10 minutos sentados sin ofrecernos aperitivo, nos lo propusieron después de pedir (cuando a esas alturas ya podían ofrecer carta de vinos), nos sirvieron el pan cuando ya íbamos por el tercer platito y 4 de los 5 postres los trajeron de golpe.

Pero lo que cuenta no es el servicio o la decoración sino la comida y ésta, sin ser mala, no se merece una estrella. Se podía cenar a la carta pero optamos por menú degustación. Había dos, el Festival de 7 platos más postres o el Gran Festival que según la web del local es de 12 platos pero a nosotros nos lo anunciaron como de 10. El primero cuesta 92 euros y el segundo 118€.

Entrantes:
- Infusión de trompeta de la muerte (una seta) fumada. Una bebida insustancial que no gustó a ninguno.
- Coliflor con vinagre de arroz y jengibre. Estaba buena pero sabe a lo que se llama: a coliflor con vinagre.
- Rape con ajo negro y sésamo negro. Un rape semicrudo cortado en finas lonchas y que se comía enrollándolo. Bastante bueno de sabor

- Filo, parma, limón y albahaca. Un rollito de estos ingredientes del que no puedo opinar porque al tener queso no lo caté (en su lugar yo tomé ceviche de gambitas de playa con melocotón de viña que estaba aceptable).
Esponja Ceviche: tampoco llegó a decirnos nada

- Pizza 24, una mini pizza sobre base crujiente que provocó división de opiniones. A mi gusto no decia nada y sabía demasiado a la rúcula que la cubría. 

Platillos:
- Sardina con naranja y wasabi fresco: este plato si nos gustó, la sardina estaba muy bien preparada y con mucho sabor.
Tartar de atún. Impresionante. Que bien sabe el atún cuando es bueno y está bien hecho, aunque sea crudo

- Huevo kinder, una buena representación de la tortilla deconstruida a la que le han añadido trufa, dándole un toque distinto.

- Bacalao con acelgas, garbanzos y miso. Estaba bien preparado y el sabor del bacalao era impecable pero el plato no era nada del otro mundo

- Arroz y pato con foie. El platillo que más gustó, un arroz con un quenelle de foei… se mezcla todo y se disfruta.

Aquí hubo una parada para, antes de las carnes, oler… si, si… oler, un vaso de agua con romero ¿postureo?

- Rabo de toro con vinagreta mediterránea bastante rico

- Carrillera de ternera Pekín. Muy normalito

Tras esto te ofrecen completar la cena con una degustación de quesos (22 euros) que rechazamos y empezaron a servirnos los postres, quenelles y más quenelles. Empezaron con el primer postre pero luego no se si debieron pensar que era muy tarde o lo hacen normalmente así pero los 4 siguientes nos los sirvieron todos a la vez:
- Lemon Ice Tea

- Requesón Napolitano
- Turrón con Neula
- Chocolate con aceite
- Conguito24. Una delicia de chocolate frío que sabía como un auténtico conguito
- Algo que según la carta se llamaba Manzana/azafrán pero que creo que era otra cosa o no supimos degustar.

Terminamos con un carajillo y unos petits fours centrados en el chocolate (lo que siempre se agradecie) de tabletita de chocolate, piñones salvajes con chocolate, Lingote de oro y Oreo con sésamo negro y vainilla, un homenaje a esta galleta muy logrado y delicioso.

Para acompañar la comida tomamos un aperitivo de Milesimé Juve Camps y comimos con un cava Torelló Gran Reserva 2.008 y un Torre Galimany.

Salimos de allí tres horas después (un poco larga la cena), decepcionados, con 120 euros menos cada uno. Quizá si el menú fuera más barato, unos 60-70 euros, no se nos hubiera quedado ese regusto pero ni vale el precio que tiene ni el sitio se merece la estrella… 

sábado, 12 de octubre de 2013

Hamburguesas VI: La Vaca Picada

Y siguiendo con nuestro periplo de cata de hamburguesas nos internamos esta vez en La Vaca Picada. Acompañados de unos amigos decidimos probar las hamburguesas de este local que tan buenas críticas tiene y que nos habían recomendado varias personas como de las mejores.

La Vaca Picada es una cadena que cuenta con un local en Javea y tres en Madrid: Las Tablas, Diego de León y Serrano. Nosotros optamos por Las Tablas. Un sitio pequeño (conviene reservar), de decoración funcional; nada de asemejarse a un dinner americano, muebles, cuberteria y vajilla de Ikea. Y punto.

La carta es mucho más variada que en otros sitios similares ya que no solo tiene lo habitual: sandwiches, hamburguesas, aritos, etc. sino otras cosas curiosas como consomé, brochetas de verduras, lasaña, etc. Aunque, claro, aquí lo bueno son las burguers y en la carta, bajo el título "Para Rumiar" aparece una larga lista de hamburguesas de lomo de cebón con originales propuestas como con jamón, cecina, foie, hongo confitado o rabo de toro.Y si impresionante es la variedad más lo son los tamaños que van desde 160 a 660 gramos, pasando por la mediana de 250 y la grande de 500. Todas vienen servidas con patatas fritas o asadas con salsa especial. Los precios son algo caros y van entre los 11 euros de una Clásica a los casi 30 de una Imperial gigante con foie.

Nosotros probamos la de cecina, la Hamburguesa de León (Lomo de Cebón del Norte a la parrilla, láminas de cecina de León, huevo de aldea frito, láminas de tomate raf y hoja de roble), de dos tamaños: 160 gramos (12,80€) y 250gr. (16,60€).

También degustamos, en sus dos tamaños, la de La Granja: Lomo de Cebón del Norte a la parrilla, bacon, lechuga, tomate con lo que llamana salsa especial V.P. (una especie de ketchup)

El comentario general fue que la carne estaba un poco seca. Una de las al punto estaba muy hecha. La otra no pero aún así no era jugosa quizá la cecina le quitaba algo de sabor a la carne. Son muy buenas hamburguesas pero lejos de las de Alfredo's o el New York Burguer (que pronto comentaremos); se pueden situar en una franja intermedia como las del Home Burguer.

4 hamburguesas, con bebidas, unos aros tan decepcionantes que ni vamos a comentar y 3 cafés: 75,75€.

Otras hamburguesas:
Hamburguesas I: Tommy Mel's
Hamburguesas II: Peggy Sue
Hamburguesas III: Home Burguer


miércoles, 2 de octubre de 2013

Fuerteventura: intentando salir del "Todo Incluido"

Este verano nos escapamos unos días a Fuerteventura. Íbamos de relax total y aunque nos alojamos en régimen de "Todo Incluído", quisimos hacer alguna escapada y conocer un poquito la isla. Nuestra amiga Ángela nos acompañó en ocasiones y, cuando no lo pudo hacer, nos asesoró divinamente durante todo el viaje y puso muchísimo de su parte para que nos volviéramos con un magnífico recuerdo de la isla. ¡Gracias salá!

Nos alojábamos en un hotel de Barcelo Jandía Playa y la primera noche que salimos fue a Morro Jable. La parte interior del pueblo no tiene nada, pero cuando estás ya casi encima del mar, hay unas vistas preciosas de la playa presidida por su enorme duna y unos rincones magníficos con restaurantes de lo más agradable donde comer pescadito fresco. Optamos por "La Laja", localizado al pie de la colina y con la terraza en primera línea del mar. Además de la localización, la comida estaba rica y fresca. Tomamos unas tradicionales papas arrugás con mojo (solo nos trajeron mojo rojo y era muy muy picante), puntillas de calamar, gambas al ajillo y lapas. Un plato nada frecuente pero que preparan al ajillo y estaban muy ricas. Además pedimos una tortilla para el pequeño, un par de refrescos, un par de cervezas y media botella de vino y salió la cuenta por solo 51 € (y nuestras tripas más que llenas).

Otro día quisimos acercarnos a Corralejo. Desde Jandía hay un buen trecho, pero sus playas de dunas de arena blanquísima bien lo merecen. Además, la parte del pueblo pegada al mar vuelve a ser sorprendentemente agradable. Comimos en esta ocasión en El Anzuelo. Nos habría gustado hacerlo en la terraza pero nos tuvimos que conformar con una mesa en el interior del local. Aún así, se podía disfrutar de muy buenas vistas. Nos decidimos por un gofio escaldado con cebolla roja (los estómagos sensibles se resentirán a las pocas horas), salmón ahumado de Uga (Lanzarote - lo habíamos visto anunciado en varios sitios) y pescados frescos de la isla, que consistía en una parrillada de pescados de la zona. Al interesarnos por los pescados, la camarera no tenía demasiado claro cuales eran... Nos mencionó sargo, "vieja", "solinegro"... aunque en realidad la parrillada solo tenía dos pescados y mejillón, gamba y almeja. Comiendo con agua y sin postre, salimos por 43 €. No eran raciones abundantes, pero la localización había que pagarla. Eso sí, no recomendamos ir con prisas. El servicio es muuuuy leeeeeeeeeeeento.


Otro de los días nos fuimos al interior de la isla. Volvimos a hacer una buena kilometrada, pero los diferentes paisajes bien justifican el paseo.

En esta excursión comimos en Betancuria, en el restaurante Santa María. La Guía Michelín lo definía como el mejor restaurante de Fuerteventura, así que no podíamos dejar de probarlo. Está ubicado en un caserón blanco con un par de patios y perfectamente integrado en el conjunto del pueblo. Nos ofrecieron comer en el patio, pero estábamos en plena ola de calor, así que preferimos comer en el interior.

 El salón estaba vacío y llamaba la atención su curiosa decoración, tipo marroquí, con arcos de herradura y pufs por el suelo. El local está regentado por una pareja de alemanes, con lo cual, el escenario resulta de lo más exótico. Optamos por:
- Cóctel de gambas: lo pedimos porque habíamos visto que en muchos de los restaurantes de la isla en los que habíamos ojeado la carta lo tenían. De hecho, en la carta de El Anzuelo tenían la versión "sofisticada": ¡góndola de piña con gambas y salsa rosa! Sorprendentemente viejuno, ¿verdad?. Fue un plato rico.

 - Terrina de jamón: fallamos. No sé muy bien lo que nos esperábamos, pero lo que nos trajeron fue un fiambre de jamón que ni fú ni fa.

- Pollo campesino: Vaya por dios, otro tipo de fiambre con verduras...

- Pierna de cabrito: Un plato típico de allí. Un acierto, espectacular. Si te gusta este tipo de carne no te puedes ir de la isla sin probar la receta de la isla. Muy tierno y con sabor condimentado pero suave.

De postre, una mouse de chocolate que sí que estaba rica y café. Comimos sin vino, que luego había que conducir y la cuenta fueron 76 €. Nos fuimos con la idea de que es un sitio curioso, prácticamente en mitad de la nada y tuvimos mala vista en la elección de algunos platos.

En definitiva, merece la pena alquilarse un coche para salir del todo incluido, conocer rincones estupendos y darle una alegría al estómago después de tanto buffet.
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