Gracias a la visita de amigos asturianos y catalanes hemos podido disfrutar en la últimas semanas de algunos de los restaurantes más famosetes de Madrid: Casa Lucio, Botín y el Asador Donostiarra.
Casa Lucio: fuimos hace un tiempo, quisimos probarlo por el nombre y por la fama. Ya habíamos catado su carta y sus huevos en el Viejo Madrid (ambas cartas son prácticamente iguales) pero queríamos ver el ambiente. Nos decepcionó. Local ruidoso, las mesas muy juntas y apretadas, lo único que le daba cierto ambiente al local era el propio Lucio, que se paseaba por el local saludando a la gente e interesándose por la comida que era, eso si, de una gran calidad: jamón espectacular, merluza, cochinillo y los famosos huevos con vino Rioja y postre no llegó a 40 euros por persona. Nada caro para un sitio con tanta fama aunque el sitio no es para tanto. Si tienes pensado ir solo para probar los huevos un truco: en el Viejo Madrid los sirven en la barra y son los mismos.
Botín: Según el libro Guiness es el restaurante más antiguo del mundo ya que fue fundado en el 1.725. Un local de cocina castellana, al estilo de Casa Lucio pero mejor que este ya que tiene más encanto y mejor servicio. Quizá se está conviertiendo en un sitio algo para guiris (hay un fotógrafo que retrata a los comensales y luego vende las fotos) pero la calidad de la comida es soberbia. Nosotros comimos croquetas, morcilla y cochinillo, algo duro pero muy bueno y crujiente. Todo ello con vino de la casa (suele cambiar cada dos meses, a nosotros nos tocó Rioja Crianza) y cafés, costó 40€ por personas. Merece la pena ir y comer en un sitio que aparece en libros de Perez Galdós o en greguerias de Gomez de las Serna.
Asador Donostiarra: Con mucho el mejor de los tres. Eso si, el más caro... muy muy caro para lo que es. Las mesas más espaciadas y cómodas, el servicio menos amistoso pero más profesional y fotos, muchas fotos de famosos y famosetes por todas partes. Fuimos cuatro personas que comimos revuelto de habas, mocilla, jamón y chuletón especial que traen fileteado con platos calientes para que cada uno se prepare la carne a su gusto. Para beber una botella magnun de Enate, con cafés y postres para dos la cuenta ascendió a 90€ por cabeza. Un exceso. Aunque la comida está soberbia creo que no merece la pena pagar ese precio habiendo otros asadores en Madrid mejores y más baratos. Tienen detalles buenos como dejarte una botella de pacharán y otra de orujo sobre la mesa para que te sirvas tantas veces como quieras o como invitarte al soberte de limón (con vodka) pero tiene otros cutres como hacerte una foto y luego cobrártela.

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